En el corazón del Chaco Árido puntano, un equipo de investigadores liderado por Francisco Molina, becario del CONICET e integrante del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas (IMIBIO-CONICET-UNSL), puso en marcha un ambicioso monitoreo de fauna silvestre mediante cámaras trampa. El estudio busca entender cómo los distintos sistemas de pastoreo influyen sobre los mamíferos nativos y la estructura vegetal del ecosistema chaqueño.
La investigación se desarrolla en el establecimiento “El Corralito”, ubicado en el paraje Baldecito, departamento Ayacucho, San Luis, y abarca una superficie de 20 kilómetros cuadrados. Allí se instalaron 30 cámaras trampa distribuidas en una cuadrícula de un kilómetro de distancia entre sí. El monitoreo, que se extenderá durante dos meses, permitirá registrar de forma continua a mamíferos de mediano y gran tamaño, evaluando su presencia y comportamiento en relación con dos modalidades de manejo ganadero: el pastoreo rotativo y el continuo.
“El objetivo es generar conocimiento que contribuya al manejo sostenible del bosque chaqueño y a la conservación de su biodiversidad, una región donde la ganadería extensiva bajo monte es la principal actividad económica”, explicó Molina a Todo Un País. Además de las cámaras, el equipo realizó mediciones detalladas de la vegetación en cada sitio de monitoreo, analizando su estructura en los estratos herbáceo, arbustivo y arbóreo.
Las expectativas apuntan a que el pastoreo rotativo favorezca la presencia de especies como la mara, la vizcacha, la corzuela y pequeños roedores como cuises y tuco-tucos, al reducir la presión directa del ganado sobre grandes extensiones del terreno y mejorar la disponibilidad de alimento. Este equilibrio podría beneficiar también a sus depredadores naturales, como el puma, el gato montés y el yaguarundí.
La elección del área de estudio no fue casual. Según Molina, el Chaco Árido de San Luis es una de las zonas menos intervenidas por la agricultura en comparación con otros sectores del bosque chaqueño, lo que le otorga un gran potencial de conservación, aunque ha recibido menos atención científica.
El trabajo de campo se realiza en condiciones agrestes: temperaturas extremas, lluvias ocasionales y una densa vegetación espinosa dificultan el acceso a los sitios. A pesar de los desafíos logísticos y climáticos, el proyecto cuenta con el respaldo de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, estudiantes de la carrera de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de San Luis, y el alojamiento provisto por la estancia “El Corralito”.
Finalizado el monitoreo, el equipo iniciará el análisis estadístico de los datos recopilados. Los resultados permitirán comprender mejor la interacción entre ganadería y fauna silvestre, y contribuirán al diseño de estrategias que equilibren la producción ganadera con la conservación del bosque chaqueño.
Para el investigador, el pastoreo rotativo tiene como principal propósito permitir el descanso y la recuperación del forraje natural, como pasturas y otras herbáceas, evitando el sobrepastoreo que se produce cuando los animales lo hacen en una misma área de forma continua. De esta manera, también reduce el impacto del ganado en el suelo, evitando su compactación y mejorando la absorción de agua.
“Con una carga elevada en cortos períodos de tiempo, se busca que el sistema rotativo distribuya mejor tanto el impacto del ganado en la vegetación como la fertilización por parte de sus desechos en toda la superficie del campo”, indicó. Insistió que de esta manera se espera que el pastoreo rotativo tenga efectos positivos en la biodiversidad y el secuestro de carbono. “Este estudio es apenas una pieza del rompecabezas.
Aún queda mucho por investigar para lograr soluciones que integren la actividad productiva con la protección de nuestro patrimonio natural”, concluyó Molina.