Tras casi una semana de intensos movimientos en los medios de comunicación y en las calles de Villa Mercedes, de parte de la familia de Yohana Pamela Escudero exigiendo que su pareja Lucas Gatica sea encarcelado por ser su femicida, el hombre decidió defenderse de esas acusaciones que, por el momento, solo existen en la imagen que la sociedad se formó de él, pero que todavía no saben si existirán en la Justicia. Dijo que ya se percibe como una víctima en todo lo que vive desde el lunes de la semana pasada, cuando el cadáver de Yohana apareció colgado en el baño de su domicilio.
«No me dejan hacer el duelo, me quitaron a mis hijos, me echaron de mi casa y me amenazan», sostuvo junto a Damián Bueno, uno de sus abogados. A la mujer con la que convivió unos 20 años solo le dedicó que «era una excelente persona», pero que otra vez se había endeudado hasta la médula con «gente pesada», que la seguía con llamadas, se presentaba en su trabajo y le prometía que la «iba a cag.. a tiros» si no se ponía al día con sus cuentas.
La investigación por la muerte de la mujer de 36 años está abierta, las fiscalías manejan varias hipótesis y, según Bueno, Gatica no está ni en el radar de esas sospechas. Habló por él en ese punto, dado que desde tribunales tampoco le comunicaron el detalle fino de las diversas teorías que barajan y que podrían o no incluir a su cliente.
No obstante, el letrado pidió la atención de los medios de comunicación para aclarar que hay «mucha desinformación» y que la condena social de la que «es víctima» su asistido no será gratuita. Adelantó que, cuando la Justicia termine de dilucidar qué fue lo que realmente sucedió con Yohana, es decir si se suicidó o la asesinaron, tratarán de hacer Justicia por todo el mal trago que sufre el hombre.
Y no se les escapará ni uno de todos esos «cómplices» por los que ya fue tachado como el femicida de su pareja. «Se han adelantado dando una condena social impresionante, creyendo que no hay consecuencias, incluso el que puso ‘me gusta’ en WhatsApp o Facebook o donde sea va a ser denunciado penalmente», le advirtió a la sociedad. A por todo, como dicen los españoles.
Sin perder ese ritmo, el abogado siguió sin titubeos y les pintó una panorama negro a casi toda una sociedad. «Desde el momento que dicen ‘asesino’ lo van a tener que probar ante la Justicia, si tenemos que hacer ochenta denuncias las vamos a hacer, pero la condena social la van a tener que reparar», advirtió Bueno. Anticipó que lo pagarán y con creces, con dinero o con la cárcel. Así, al estilo Patricia Bullrich, indicó que «hasta el que puso ‘me gusta’ en donde sea también va a ser cómplice de una calumnia» y va a tener que responder ante la Ley.
Habló de que todas las personas que reaccionaron en WhatsApp y en las redes sociales o comentaron contra su representado incurrieron en alguna calumnia, injuria o, incluso, en un falso testimonio. Si realmente los asesores de Gatica piensan en denunciar a todos esos ciudadanos con 80 denuncias no les alcanzará ni para acomodarse en la recta de largada. La cantidad de personas que se expresaron en contra de la pareja de Yohana es innumerable. La labor sería monumental. Determinar la cifra precisa sería más o menos una tarea para Ethan Hunt, el protagonista de «Misión Imposible».
A un margen de que eso que suena a delirio, en su afán por defender a su cliente y la premura de hablar, Bueno no domó la lengua. Tal vez confundió una palabra por otra, quién sabe, pero anticipó que hará algo que se posa más en la vereda de la ilegalidad que en la de las leyes. Señaló que irán también contra quien puso «me gusta» o hizo algún comentario en WhatsApp contra Gatica. Hacerlo sería violatorio de la privacidad de las personas e implicaría secuestrar los celulares de todos los ciudadanos, para luego peritarlos e identificar quiénes mantuvieron una conversación o hasta una mínima reacción como «me encanta» a un estado de WhatsApp respecto a la pareja de Yohana como femicida.
No solo es imposible, sino que la privacidad de la sociedad se vería vulnerada. No es lo mismo comentar o «likear» una publicación en una red social como Facebook, Instagram, X o la que fuese que hacerlo en una aplicación de mensajería como WhastApp, Telegram, Messenger, entre otras. Allí la gente mantiene chats cifrados de extremo a extremo, diálogos privados y en los que cada quien es dueño de manifestarse. Teléfono para la CIA.