En una marcha masiva, pidieron que encarcelen a la pareja de Yohana Escudero por femicida

29 de enero de 2026
Los manifestantes recorrieron el centro de Villa Mercedes y llegaron hasta la Municipalidad y el Concejo Deliberante.

Advertencias de no volver a llamar «asesino», «femicida» o, simplemente, likear una publicación que sostiene eso sobre Lucas Federico Gatica, la pareja de Yohana Pamela Escudero. «¿Qué?», parece que le respondieron la tarde noche de este miércoles los familiares de la mujer, sus amigos, allegados y organizaciones feministas a uno de los abogados del hombre, cuando hace unos días le anticipó a la sociedad que se abstuviera de llamar homicida a su cliente porque de lo contrario denunciará a cada uno que le quepa por calumnia, injuria, falso testimonio o el delito al ensuciar la imagen de su asistido. Le contestaron al Poder Judicial y, por supuesto, al representante de Gatica que lanzó tales consecuencias, con una segunda manifestación en las calles de Villa Mercedes. Fue todavía más masiva que la anterior y tuvo el mismo incansable recorrido. Sin precedentes. La advertencia del letrado parece que los animó a gritar aún con más power, para que todo el mundo sepa que, según ellos, «Gatica es un femicida».

 

La concentración fue, como la primera vez, en la Plaza del Viejo Mercado, a las 19. Hubo más personas ya que, de acuerdo a lo que explicó Jésica a Todo un País, una de las hermanas de la mujer fallecida, esta vez contaron con parientes que la semana pasada no pudieron concurrir. También las agrupaciones feministas hicieron sentir su presencia, acompañando, como siempre, a cualquier víctima o familiares de víctimas de violencia de género.

Estuvieron los bombos y las cornetas, como hace siete días. Cada persona con un cartel que pedía justicia por Yohana, o cárcel para Gatica, otros que resaltaban que un chico de 14 años y una niña de apenas cinco se habían quedado sin su madre. Hubo más pasacalles y carteles grandes exigiendo justicia por la mujer de 36 años, cuya muerte todavía es investigada, pues no está claro si fue un suicidio o si la mataron. Replicaban el rostro de Yohana, con sus cabellos rubios y su infaltable y tierna sonrisa, siempre la foto de algún cumpleaños o festejo porque a ella le gustaba salir, estar con sus amigos y los suyos. Pero también no faltaron fotografías de su pareja, impresas sobre los carteles, si no tenía la palabra «asesino», tenía la de «femicida».

Las hermanas, los sobrinos y la madre de la mujer fallecida.

Iniciaron la peregrinación en Pedernera y Urquiza. Caminaron sin escalas hasta la Plaza Pedernera. Pasaron frente a la parroquia Nuestra Señora de la Merced, doblaron por León Guillet. Seguidamente tomaron Lavalle. Y no pararon, continuaron a contramano por esa calle que después pasa a llamarse Mitre. Marcharon 16 cuadras hacia el norte. «¡Ni una menos! ¡Vivas nos queremos!» y «Ya se va a acabar, ya se va a acabar esa costumbre de matar», cantaban con fuerza e intercalaban cada tanto a viva voz: «¡Gatica femicida!».

Al llegar a la plaza Pedernera hicieron su primera parada frente a las puertas de la Municipalidad. El edificio estaba cerrado, pero no les importó. En su desesperada búsqueda de justicia por Yohana de donde sea, la división de Poderes es algo que tuvo sin cuidado a los manifestantes. Así, pidieron en uno solo y claro grito la intervención del intendente Maximiliano Frontera.

«¡No tenemos miedo!», le contestó la persona que tenía el megáfono a las advertencias de Damián Bueno, uno de los abogados de Gatica, quien, en otras palabras, les dijo que se llamaran al silencio si piensan seguir tachando de homicida a su cliente. Repitieron, entonces, más fuerte: «¡Gatica femicida!». El grito encolerizado de esa voz femenina tan aguda, casi al punto de partirse, pero poderosa, como la de quien se saca la garganta a gritos pidiendo ayuda en un bote en medio del mar. Quería ser escuchada porque necesitan ayuda, en este caso, justicia.

A continuación, siguieron una cuadra por calle Curupaytí y retomaron Pedernera. Se detuvieron unos segundos frente al Honorable Concejo Deliberante para decir nuevamente que nadie los va a callar, que no tienen miedo y, a partir de ese momento, no dejaron de llamar femicida a la pareja de Yohana. Marcharon 17 cuadras, de regreso al punto de inicio de la protesta, sin bajar la intensidad de su consigna: «Justicia por Yohana» y asegurar una docena de veces o más: «Gatica femicida» o «Gatica asesino». No bajaron la guardia y el fuego de la manifestación en ningún momento. Es más, sus gritos tuvieron más decibeles en ese camino de retorno.

La madre de Yohana, María, no pudo contener las lágrimas al final de la marcha. Sabe que a su hija no la verá más físicamente, pero seguirá para que, al menos, tenga justicia. (Fotos y video: Marina Rubio).

Cuando arribaron a la Plaza del Viejo Mercado, los hermanos, en su mayoría mujeres, la madre, los tíos, los sobrinos y hasta los hijos de Yohana se abrazaron. Todos se contuvieron las lágrimas para mantener en pie y darle fuerzas a María, la madre de quien falleció. Pasó más de una semana, y aunque los tiempos de la investigación están en los parámetros normales de cualquier caso de esta naturaleza, para esa madre ya transcurrió una eternidad.

María sabe que tendrá que aprender a vivir sin una de sus hijas, pero al menos quiere que quien le quitó la vida, pues los Escudero afirman que fue asesinada por su pareja, esté preso. Ya sabe, de seguro, que el dolor será ese huésped interno indeseado que la acompañará por siempre. Solo le queda luchar por su hija, para que tenga algo de justicia y seguir adelante porque su familia la necesita. Esa será la vida que, probablemente, llevará de ahora en más.

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