El club con más historia de San Luis hoy cumple 111 años

Antonio Aversa está a punto de cumplir 92, y conoce a la institución como pocos, tal vez como ninguno. Vive hace 78 años literalmente en el patio del club. Una historia para contar. Y una fuerte crítica a la actualidad de la institución.
31 de enero de 2026

Pringles es el primer club que se fundó en San Luis. Hoy cumple 111 años y Antonio Dante Aversa, cerca de cumplir 92 (28 de mayo de 1934), recibe a Todo Un País en su casa de Tomás Jofré, donde creció y vive desde abril de 1949.

Hace 78 años que el patio de su casa da al patio de la sede social del Club Deportivo Pringles, ubicado sobre calle Colón. “Ya en 1950 integré la subcomisión de básquet”, cuenta a quien todos conocen como Antonino, que por entonces tenía 16 años. Aversa nació en el barrio de La Boca, en Buenos Aires, y llegó a San Luis con 14 años. Aquí ya vivía un hermano de su papá.

“Pringles es el primer club fundado en San Luis”, asegura, y aporta historia: “Estudiantes fue fundado el 20 de junio de 1920, Victoria el 20 de agosto de 1920 y Juventud el 8 de noviembre de 1920”, dice, sin siquiera tener que leer algún apunte. “Pringles era el mejor club de San Luis, con su sede en calle Colón y el predio en Riobamba, hoy lamentablemente es el peor, es la triste realidad”, afirma, con fastidio.

Antonio es de la generación de dirigentes que ponían una y otra vez la mano en el bolsillo para solucionar las dificultades diarias. Fue dirigente pringlista ininterrumpidamente durante 40 años: veinte de tesorero, doce de secretario, dos años fue presidente (1975 y 1976), y antes vocal. Ejerció hasta 1995.

“Pringles era mi casa”, afirma. “Tuvo muy buenos directivos, como Faustino Mendoza, una gloria del club, además de Antonio Moreno, Francisco Randazzo, José Natalio Boonerge… y los fundadores José María Palacios y Eugenio Marcaida”, recuerda.

“En 1911 un tío de mi papá llegó de Italia a San Luis, a la estación de trenes que ya estaba en el lugar actual, porque antes estaba donde hoy funciona la Universidad. Y él contaba que desde la estación del ferrocarril se veía la plaza Pringles, era un solo potrero. Las manzanas de Tomás Jofré, que en aquel momento se llamaba Europa, y Colón, Las Heras y Maipú formaban un potrero, y ahí iban a jugar al fútbol y empezaron a charlar sobre la posibilidad de armar un club. Así fue que el 31 de enero del 1915 fundaron el club que denominaron Sportivo Pringles, porque en ese momento era solamente fútbol”, relata.

“En Asamblea General del año 1929, ya con muchos deportes, fue denominado Deportivo Pringles. Deporte que había en San Luis, se practicaba en Pringles; desde ciclismo a atletismo, básquet, bochas, karate… tuvimos 1.100 socios, y hoy no haya nada”, arremete.

“Cuando se fundó, no había equipos. Pringles jugaba con la policía, con el Colegio Nacional, con la Escuela Normal y con el Ejército. Hasta que surgió Estudiantes, ya que Pringles y Estudiantes forman el clásico más viejo”, recuerda y sostiene: “Pringles tuvo muy buena dirigencia, después no hubo renovación; y en eso Juventud fue mejor, y ahí está el resultado”.

Aversa recuerda aquella alianza denominada Juventud Unida Universitario Pringles, que jugó el Nacional de Fútbol de 1979. Fue tesorero en esa gestión.

“Al finalizar el torneo quedaron 15 mil pesos de ganancia. La Alianza iba a continuar, uniendo a los dos clubes en todo sentido; pero cuando vamos a la Asamblea de Pringles llegaron unas cincuenta personas que se opusieron. Recuerdo que les dije `hace 20 años que no aparecen por el club y van a pasar otros 20 años que, después de esta noche, no van a aparecer’. Votaron en contra, nunca más volvieron por el club… no en 20 años, en 50 años no volvieron, y esa fue una oportunidad perdida. Pringles se quedó con 7.500 pesos y Juventud con los otros 7.500… era mucha plata, imaginemos que Juventud con ese monto y un poco más, que fueron entre 8 y 10mil pesos, le compró la cancha a la Liga de Fútbol, que es la cancha que hoy tiene. Y Pringles a los 7.500 los gastó en chucherías”.

“Pringles ha sido mi vida, hoy lo sufro en el alma como lo encuentro. Hoy no hay nadie. Nosotros, los dirigentes, servíamos al club… hoy es al revés, se sirven del club”, indica Don Antonio, cada vez que traza pasado y presente.

El tiempo pasa, las obras quedan

“Acá en calle Colón, Pringles tiene 132 metros de largo, hay más de 3 mil metros de tierra. Y en Riobamba eran 11 hectáreas”, apunta Aversa.

La historia dirá que en 1940 una habitación ubicada en Rivadavia 1480, frente a la ex cancha Colón, se instala la primera secretaría del club, que funcionó hasta 1947, año en el que se mudó a la actual sede.

En Colón 1257 le compra al socio José María Ojeda por 12.265 pesos, gracias a la gestión del gobernador Ricardo Zavala Ortiz.

En 1948 se construye en la sede una cancha de básquet y una de bochas. En 1949 compra un terreno colindante, de 665 metros. Y en el ’50 construyen una cancha de fútbol 5, luego iluminada, y se cambia el piso de la cancha de básquet, de polvo de ladrillo a baldosas. En 1974 la firma Mollo le dona al club dos parcelas del terreno, ubicadas en el sector sur de calle Colón.

En 1975, en la gestión de Aversa y Mendoza, el club consigue un terreno fiscal, de 11 hectáreas, ubicado en el triángulo de Centenario., Riobamba y Ruta 147.

En 1987 el club le cede a la firma Heredia y Cía., 6 hectáreas y, como contraprestación, la empresa, en las 5 hectáreas restantes, construye el complejo deportivo con cancha de fútbol reglamentaria, alambrado olímpico, baños, vestuarios; dos canchas de tenis, con baños y vestuarios; una pileta de natación para grandes y otra para niños; una casa para el encargado; 12 parrillas con mesas y asientos; iluminación, entre otras obras.

En 1990 se concretan las obras en el predio, en el festejo del 75 aniversario. En 2002, en la sede de calle Colón, se amplía el salón donde se practican karate y artes marciales. En 2008 se refaccionan los baños, y en 2015, en el salón cubierto, se solucionan inconvenientes de agua, mediante una cañería aérea.

Sentimiento

“Pringles tuvo un apogeo que duró del año ‘60 a mediados del ’80, que llegó a 1.100 socios. Se hacían bailes, kermeses, boxeo, carreras de karting para los niños… había gente que trabajaba para eso, gente que quería al club y servía al club. Pringles ha sido mi vida, yo le he dado la vida a Pringles”, rememora Antonino Aversa.

”Saludo enorme a todos los Pringlistas, y decirles la disconformidad que tengo. Por todos lados hay gente de Pringles, pero al club no se arriman, y esa circunstancia hace que el club se encuentre en esta situación. Pringles ha sido Pringles, hoy es otra cosa”.

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