Barba, tras su encuentro con el Papa: “Me pidió que esté cerca de la gente y del pueblo”

El obispo de San Luis contó detalles de la reunión que mantuvo con el Santo Padre, a quien le entregó una réplica del Cristo de la Quebrada realizada por internos de la cárcel. El Papa bendijo al pueblo puntano y confirmó ante Barba su próxima visita al país: “Nos vemos en Argentina”, le dijo al despedirse. En la diócesis ya comenzaron a organizarse para acompañar los encuentros previstos en Buenos Aires y Córdoba.
14 de septiembre de 2026
Barba en dialogo con el Papa León XIV acompañados por la imagen del Cristo de la Quebrada.

El obispo de San Luis, monseñor Gabriel Barba, regresó de Roma con una experiencia que define como uno de los encuentros más importantes de su ministerio: una audiencia personal de 20 minutos con el Papa, en la que pudo hablarle de la realidad de la provincia, entregarle el Cristo de la Quebrada y recibir una bendición especial para el pueblo puntano.

Barba había solicitado la audiencia después de las celebraciones religiosas de mayo en Villa de la Quebrada y Renca. El pedido siguió el procedimiento habitual: fue presentado a través de la Nunciatura Apostólica y posteriormente remitido a la Casa Pontificia. Semanas más tarde llegó la respuesta: el Papa lo recibiría el 3 de septiembre.

La fecha, que inicialmente le había parecido muy lejana, terminó adquiriendo para el obispo un significado especial. La audiencia quedó ubicada a pocas semanas de la anunciada visita del Santo Padre a la Argentina y convirtió aquella espera de varios meses, según contó, en “una bendición”.

Barba llegó al encuentro con una expectativa sencilla: ser escuchado. No conocía personalmente al Papa y las referencias que había recibido de quienes habían estado con él destacaban precisamente su capacidad de escucha. Sin embargo, la conversación terminó superando aquella expectativa.

“Yo, con que él me haya escuchado, ya me dejaba contento. Pero fue mucho más que una escucha”, relató.

La reunión se extendió durante 20 minutos y fue el propio Barba quien decidió terminarla. “En un momento ya había dicho todo lo que tenía que decir, entonces le digo: ‘Bueno, Santo Padre, no lo molesto más, lo dejo’. Y él me responde: ‘No, no, no es molestia’”, recordó.

“Cuide siempre lo humano”

Uno de los momentos que más lo marcó llegó hacia el final de la conversación, cuando el Papa retomó algunos de los temas que habían hablado y le dejó una serie de recomendaciones para su tarea pastoral en San Luis.

“Me dice: ‘Bueno, usted cuide siempre lo humano, lo humano de las personas, el cuidado de las personas; que vele mucho por eso, que esté cerca de la gente, que esté cerca del pueblo, que siempre tenga paciencia’”, contó Barba.

Para el obispo, aquellas palabras significaron también una ratificación del camino que intenta desarrollar en la diócesis. “Él, en un momento, me hace una devolución de las cosas que le dije, afirmándome el camino que voy llevando aquí en San Luis”, explicó.

El corazón de San Luis, sobre el escritorio del Papa Barba no llegó con las manos vacías. Apenas comenzó la audiencia le entregó al Papa una réplica del Cristo de la Quebrada. “Mire, le entrego el corazón del pueblo de San Luis”, le dijo.

La elección tenía un doble significado. Por un lado, porque el Cristo representa para Barba una síntesis de la religiosidad popular de la provincia y una de sus devociones más profundas. Pero también por la historia particular de la imagen: la réplica fue realizada a través de un proyecto de la Pastoral Carcelaria junto con internos de la cárcel.

El obispo explicó al Papa ese origen y destacó que durante años había buscado conseguir una reproducción que respetara fielmente la imagen original. El resultado, aseguró, fue una réplica prácticamente exacta.

El Papa recibió el Cristo, lo tuvo en sus manos y después lo colocó sobre su escritorio. Allí permaneció mientras continuaban conversando.

La escena volvió a cobrar fuerza algunos minutos más tarde. Mientras aconsejaba a Barba mantenerse cerca de la gente y del pueblo, el Santo Padre señaló la imagen que acababa de recibir.

El gesto sorprendió al obispo. “Digo: ¿cómo se dio cuenta de lo que significa el Cristo de la Quebrada en San Luis?”, recordó.

Una bendición para los puntanos

Antes de retirarse, Barba se ubicó junto al escritorio, se arrodilló y pidió una bendición. Pero su pedido no fue solamente personal: pidió expresamente que alcanzara a San Luis. El Papa colocó su mano sobre la cabeza del obispo y extendió su bendición al pueblo puntano. “Nos dio a todos nosotros una bendición explícita”, destacó Barba.

El encuentro tuvo además un objetivo pastoral. Los obispos realizan periódicamente la denominada visita ad limina, durante la cual presentan ante la Santa Sede informes sobre la situación de sus diócesis. Barba estima que dentro de algunos años llegará nuevamente ese momento para los obispos argentinos, pero quiso anticiparse y llevar personalmente al Papa una mirada sobre San Luis.

“Yo lo que quería hacer era que de mi parte tuviera la realidad de San Luis, y contarle”, explicó.

“Nos vemos en Argentina”

La próxima visita del Papa al país también apareció durante la conversación. “En un momento me dijo: ‘Pronto voy a ir a la Argentina’”, recordó Barba. El obispo le transmitió entonces la expectativa que existe alrededor de la visita y le habló de “la esperanza y la alegría” que produjo el anuncio entre los argentinos.

La conversación terminó con una despedida que Barba conserva especialmente. Antes de salir le dijo: “Bueno, chau, nos vemos en Argentina”. El Papa respondió con las mismas palabras: “Nos vemos en Argentina”.

Todavía quedaba una última sorpresa. Al abandonar el lugar, uno de los asistentes del Santo Padre, un sacerdote que desde hace muchos años vive en Roma, acompañó a Barba y se presentó ante él: era oriundo de Villa Mercedes.

“Me saluda con mucho cariño, me da un abrazo y me dice: ‘Yo soy de Villa Mercedes’”, contó el obispo, sorprendido por encontrarse con otro puntano dentro del entorno papal.

San Luis ya comienza a prepararse para la llegada del Papa

Mientras la audiencia en Roma quedó atrás, la diócesis ya trabaja sobre lo que viene. La visita papal contempla encuentros en Buenos Aires, Luján y Córdoba y, según Barba, existe una enorme expectativa de participación.

La Pastoral Juvenil comenzó a organizar a los jóvenes que pretenden viajar a Buenos Aires, donde está previsto un encuentro con el Papa en el Monumento de los Españoles. Para el resto de los fieles puntanos, Córdoba aparece como el destino más accesible por distancia y costos.

Barba pidió a los sacerdotes que desde las distintas parroquias comiencen a organizar colectivos para facilitar el traslado. Algunas comunidades ya abrieron las inscripciones.

“Seguramente de acá vamos a ir a Córdoba, porque es más cerca, es menos costo, no hace falta quedarse a dormir”, explicó. Todavía no existe una estimación de cuántos puntanos viajarán. La organización está en una etapa inicial y más adelante la diócesis realizará un relevamiento entre las parroquias para conocer la cantidad de colectivos y fieles movilizados.

La expectativa, sin embargo, es enorme. Barba señaló que se espera que cada uno de los tres grandes encuentros —Buenos Aires, Luján y Córdoba— pueda superar el millón de personas.

Para San Luis, esa preparación comenzó de una manera singular: unas semanas antes de que miles de puntanos emprendan el camino para encontrarse con el Papa, una pequeña imagen del Cristo de la Quebrada, hecha por manos de internos de una cárcel puntana, ya llegó hasta su escritorio.

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