Son de la escuela N° 37 “Juan Bautista Alberdi”, de Justo Daract. Elaboraron troncos con aserrín y papel. Y estufas que funcionan con alcohol y aceite de cocina usado.
Los chicos de sexto grado de la escuela N° 37 “Juan Bautista Alberdi”, de Justo Daract, están muy contentos. No solo por haber ganado la instancia regional de la Feria de Ciencias y Tecnología, sino por los aprendizajes y descubrimientos que lograron en el proyecto que realizaron con el profesor de Tecnología: ahora saben cómo hacer material y artefactos de calefacción ecológicos y están dispuestos a compartir sus conocimientos con el resto de la comunidad, para que cualquiera los haga a bajo costo.
“Los entusiasmó ver cómo la teoría se transforma en realidad. Y las ganas de investigar nos llevó a descubrir dos tipos de estufa más, una de alcohol y otra de aceite, todo partiendo de la curiosidad”, le contó a Todo un país el docente de Tecnología Matías Rodríguez, que orientó a los chicos en el proyecto “Ecofuego”, bajo el lema “Calor natural, compromiso real”.
La iniciativa ganadora en la Feria de Ciencias de la Región Educativa II partió de la idea de “brindar un aporte a la sociedad en relación a la calefacción, a partir de estufas ecológicas y briquetas, que se hacen con aserrín de madera y papel reciclado y se convierten en troncos ecológicos”, detalló la directora de la escuela primaria N° 37, Marcela Torres.
El profesor Rodríguez explicó que “surgió como un tarea áulica, en base a los diseños curriculares de la materia”. “Se transformó, a medida que avanzaba, en un proyecto mayor, por la utilidad que tiene, en base a las cuatro condiciones que nos planteamos a principio de año, bases que acordamos antes de empezar el proyecto: cuidar el medio ambiente, que sea factible, que ayude en la economía y que no genere nueva basura”, detalló.
En la investigación participaron los treinta y siete chicos de sexto del turno mañana. “Hicimos una encuesta interna con el personal de maestranza, vigilancia y docente de la escuela, entendimos que había desconocimiento de esta forma de producir energía de manera sustentable”, contó el profesor.
“Entonces -agregó- nos planteamos otra pregunta ¿Qué ocurre con la gente que no tenga una estufa a leña o salamandra? ya que las briquetas son troncos ecológicos. De ahí surgieron las estufas ecológicas hechas con latas recicladas. La estufa pirolítica es la que sirvió para utilizar nuestras briquetas, ya que su diseño permite que estas se consuman en su totalidad -en el caso de las que hicimos, luego de una hora de encendido- y produzcan una llama limpia, a causa de una mayor oxigenación por los orificios internos”. Dijo que estos diseños también reducen las emisiones de gases contaminantes.
Destacó que esta manera de generar calefacción tampoco implica el uso de máquinas o herramientas complejas. Bastan un martillo, un abrelatas, un clavo, un caño de agua en desuso para usarlo como molde para las briquetas, aserrín y papel de residuo. “Hay que destacar que este proyecto no genera nueva basura, ya que todo lo que se utiliza se consume”, añadió la directora Torres. “Es un procedimiento muy fácil, casi sin gastar dinero, y todas las familias podrían calefaccionarse con este sistema, a partir de una conciencia ambiental y sustentable. Para ello brindamos talleres a los alumnos, padres y el barrio; la idea es expandir la propuesta al mundo”, agregó.
“Ahora les estamos contando a todos a través de la radio, talleres, salidas a la plaza, redes y cuanto medio podamos, porque creemos que puede ser de gran ayuda a los hogares que no tienen gas natural; y puede ser un emprendimiento, ya que las briquetas se venden por internet, y para hacerlas no necesitás más que las herramientas que tenés en casa”, dijo el profesor a cargo del proyecto.
