Desbarataron un «kiosco» con 25 dosis de cocaína y enviaron a su «dealer» preso hasta febrero

La Policía allanó dos domicilios del barrio 640 Viviendas de Villa Mercedes. En uno de ellos encontraron los envoltorios y también los elementos utilizados para preparar el estupefaciente y dejarlo listo para la venta. Aprehendieron a dos hombres, pero solo uno de ellos fue enviado el penal de San Luis.
30 de octubre de 2026
En una de las casas requisadas la Policía halló unos 90 gramos de cocaína.

El resultado de las tareas de seguimiento y vigilancia que el personal de Lucha Contra el Narcotráfico llevó adelante los últimos meses, supervisados por la fiscalía federal, no dejaba margen para la duda. Todo indicaba que en dos domicilios del barrio 640 Viviendas de Villa Mercedes funcionaban en las sombras dos «kioscos» de drogas. Solo faltaban dos últimos procedimientos para confirmar tal presunción: los allanamientos. Los policías de la Provincia ejecutaron las requisas este viernes, a mitad de la noche, cuando los sospechosos menos se las esperaban.

En uno de los inmuebles no encontraron sustancias, pero en el otro descubrieron 25 envoltorios con distintas cantidades de cocaína. Demoraron preventivamente a los dos dueños de casa y esta tarde, tras una maratónica audiencia en el Juzgado Federal, el juez Juan Carlos Nacul le dictó la prisión preventiva hasta febrero al único de ellos que tenía cocaína en cada rincón de su vivienda.

Las averiguaciones de los policías apuntaban a un inmueble de la manzana 2389 y a otro de la 2369. Irrumpieron allí, en simultáneo, minutos antes de las 3 de la madrugada, cuando los presuntos «dealers» descansaban con sus familias.

Uno de los sospechosos Leonardo Alaya, de 32 años, estaba junto a su pareja y su nena de siete y su nene de nueve. Tenía 18 envoltorios con 8,42 gramos de cocaína, uno con 57,93, otro con 23,66 y cinco más, escondidos en una riñonera que tenía en el interior de un auto, con 4,63 gramos. También le hallaron recortes de nylon y una tijera para armar los paquetitos y el instrumento que empleaba para pesar la mercadería, es decir, una balanza de precisión, cuyos restos de polvo blanco delataban que había sido usada recientemente para las diminutas dosis.

En la segunda vivienda estaba el otro sospechoso de 35 años, con su pareja y sus hijos de cinco y 12 años. Le secuestraron cuatro celulares y una camioneta y lo aprehendieron.

La experiencia y los nuevos precios de la calle les permiten calcular a los efectivos que los más de 90 gramos de cocaína sirven para elaborar unas 380 dosis, cuya venta al menudeo ronda los $2.280.000.

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