Parecía extasiado. Aprovechó el preciso instante que en el sex shop no había empleado a la vista, entró, robó un par de conjuntos de lenceria erótica y se fue. Pero no satisfecho con eso, a los pocos minutos volvió, y manoteó otro disfraz erótico que había quedado en el mostrador. Ni pensó que toda la secuencia había sido registrada por una cámara de video que tiene el comercio de Villa Mercedes. Cuando la Policía vio la filmación identificaron de inmediato al ladrón de 39 años: un rostro inconfundible en el ambiente por la gran de robos cometidos. Fue cuestión de minutos hasta que los efectivos lo ubicaron y lo detuvieron.
El robo fue en el local de Lujuria, ubicado en Pedernera al 200. El delincuente, al parecer, había vigilado el negocio, a la espera de que en algún momento la empleada a cargo dejara a solas la zona de atención al cliente. Ese momento llegó cuando la mujer, por un brevísimo instante, se fue hasta el fondo del comercio a buscar algo.
En eso, el ladrón ingresó y, sin dar vueltas, tomó lo primero que vio: unas cajitas con lenceria erótica que había en un mostrador isla situado al medio del local.
El personal de Lujuria no dudó en difundir el video del robo a través de las redes sociales, al mismo tiempo que los policías buscaban al malviviente.
Con los datos físicos y de vestimenta, luego de un recorrido que los llevó hasta el barrio 960 Viviendas, los patrulleros del Comando Radioeléctrico interceptaron al ladrón del sex shop en el cruce de Hipólito Yrigoyen y Nelson. No se había despojado del botín, todavía tenía los conjuntitos eróticos sustraídos.