Axel Emiliano Criscito y su novia Dayana Macarena Peralta están a horas de saber si lo que les espera es el encierro, ya no en el calabozo de una comisaría de Villa Mercedes, sino en el Servicio Penitenciario de San Luis, con otros tantos acusados de los más variados delitos. Para el hombre no sería una experiencia nueva, ya ha estado tras las rejas por robo. Para su pareja, en cambio, será un nuevo mundo. De cualquier manera, en el hipotético caso de que ambos sean trasladados allá con prisión preventiva, arribarán con la oscura fama que les dio el ser los dos supuestos asesinos a sangre fría, que no supieron de tiempos ni de cansancio físico cuando les asestaron 70 puñaladas a Vanesa Zanni y 66 cuchillazos a su hija adolescente, Tatiana Lucero Zanni. Con tantas pruebas en su contra, todo pareciera indicar que mañana (martes) la jueza de Garantías 3, Natalia Pereira Cardini, podría dictarles el encarcelamiento preventivo por la cantidad de meses que la fiscalía se lo pida. Pero los familiares y amigos de las víctimas no ponen las manos en el fuego por «la justicia» de los tribunales de la Segunda Circunscripción. Por eso convocan, a través de las redes sociales y aplicaciones de mensajería, a una marcha que realizarán camino al edificio del Poder Judicial, media hora antes de esa audiencia que definirá esta primera parte de la causa.
Los manifestantes se concentrarán en la Plaza Pedernera, a partir de las 10:30, para desde allí caminar hacia el sur hasta los tribunales. «Alzaremos nuestras voces pidiendo justicia», consigna el comunicado. La audiencia en la que la titular del Juzgado de Garantías 3 resolverá si sostendrá la imputación por «doble homicidio doblemente agravado por el ensañamiento y la alevosía» había sido fijada inicialmente para las 9 de la mañana. Pero este lunes, a última hora, la prensa judicial informó sobre el traslado del horario a las 12.
Sergio Rubén Lucero, el padre de la chica de 13 años y expareja de la mujer de 45 años asesinadas, se había mostrado sumamente crítico sobre el curso de la investigación, tanto de cómo se manejaron las fiscales Gisela Milstein y Mariana Olguín, como de la Policía. El hombre que llegó de la ciudad de San Juan apenas se enteró del doble crimen no puso en tela de juicio que los imputados sean los autores materiales de los homicidios. Está seguro de que la pareja apuñaló decenas y decenas de veces a madre e hija; pero a su modo de ver en esta causa «hay mucha tela para cortar». «No fue un brote de locura que tuvieron (…) Tampoco tienen la capacidad de planificar algo como lo que hicieron. Fueron incentivados por algo o alguien», conjeturó.
Lucero está destrozado. De ahora en más considera que la única misión en su vida es lograr que su hija tenga justicia. «Voy a ir contra todo y contra todos. De la única manera que me van a detener es matándome», afirmó con rabia y lágrimas, el hombre que siente que lo perdió todo.
Tiene la sensación de que los asesinatos están vinculados a la persona que les prestó la humilde casa en la que vivían desde julio las víctimas. Dijo que habló con algunos vecinos y le contaron que todas las noches oían ruedos ahí. Tampoco le cierra por ningún lado que alguien «les diera algo a alguien, sin recibir nada a cambio». Quien le permitió vivir, en el domicilio situado en el extremo sur de calle Leonismo Argentino, fue la mejor amiga de Zanni, Julieta Curti. Lucero señaló que él sabía que el propietario de esa vivienda «tenía problemas con las drogas». Y ese, a su entender, puede ser la punta del ovillo para llegar a la verdad.
En tanto, la mañana de este lunes fue citado por la fiscal de instrucción 5. La funcionaria le explicó la teoría del caso que maneja la fiscalía, le mostró la carpeta del expediente, donde constan todas las actuaciones y pruebas, y le aclaró que las averiguaciones continuarán. Pero el hombre, según pudo saber Todo Un País, no le habló a Milstein sobre su hipótesis y tampoco aportó un dato que no tuvieran o que no hayan contemplado los investigadores.