Christian Domingo Hedel Becher ya está al tanto de que, al menos, hasta el jueves de la semana que viene estará en el calabozo de una comisaría de Villa Mercedes. La mañana de este miércoles, el fiscal instructor 3, José Olguín, le formuló cargos por «fraude a una administración pública» y «asociación ilícita» y, aunque el juez de Garantías 4, Santiago Ortiz, no resolvió todavía si hará lugar o no a esas imputaciones, estará detenido ocho días hasta que su abogado pueda ponerse al tanto de la evidencia con la que cuenta la fiscalía.
Por lo pronto, el funcionario del Ministerio Público Fiscal (MPF) expuso el grado de participación que habría tenido en la megacausa entorno al Complejo Molino Fénix. Explicó, siempre de acuerdo con sus averiguaciones, el papel que desempeñó el empresario dentro del presunto entramado de corrupción que habrían montado la exdiputada Anabela Lucero, su pareja el diputado Joaquín Beltrán y los exfuncionarios albertistas, Diego Torres, Ezequiel Scarel y Enzo Lucero, durante la administración del Molino Fénix, para apropiarse de unos $900 millones en fondos públicos.
Olguín remarcó que el rol que cumplió Becher en esa asociación ilícita, liderada por Lucero y su pareja, no fue menor, sino que tuvo carácter de «partícipe necesario», dado que su participación era la que terminaba de sellar y asegurar el desapoderamiento real del dinero de las cuentas públicas. Explicó que los fondos salían de las cuentas del Molino Fénix, bajo la excusa y la acreditación de que se trataban de gastos por servicios prestados al Estado, pero que, en realidad, eran «inexistentes».
Los pagos por esos servicios ficticios corrían a cargo del Estado y eran realizados mediante «transferencias o cheques endosados», repasó el representante del MPF. Tales comprobantes de pago aparecían o simulaban estar a nombre de una empresa, pero eran “puenteados” con un endoso y siempre, de alguna forma, acababan en poder de una sola persona: Becher. El empresario era quien, además, se encargaba de cobrarlos, señaló Olguín. La fiscalía cuenta, en principio, con 24 cheques de esa naturaleza.
A pesar de que esos comprobantes eran firmados a nombre de diferentes empresas (una docena, entre compañías y personas físicas) quienes figuraban como propietarios de las mismas no tenían ni la más pálida idea de que sus nombres eran usados para hacerlos figurar como empresarios, ni mucho menos vinculados al Molino Fénix. Cuando los investigadores interrogaron a esas personas, muchas de ellas ni siquiera tienen domicilio en Villa Mercedes, todas negaron haber hecho negocios con el complejo de Villa Mercedes y, desde ya, dejaron en claro que nunca recibieron ni un peso en forma de cheques o transferencias al respecto.
