El Gobierno acelera el plan reelección y sigue atento al “riesgo Macri”

6 de julio de 2026
Mauricio Macri

Jaime Rosemberg – Especial para Todo Un País

Al compás de los éxitos del seleccionado nacional en el mundial de futbol, el gobierno de Javier Milei aceleró esta semana su plan reeleccionista. “Mi gran objetivo para este año es empezar a construir todo el camino para que el presidente Javier Gerardo Milei, mi hermano, sea reelecto en 2027”, dijo la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, en un acto partidario en Misiones, donde llegó el sábado junto al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

La arenga de la hermana presidencial, arquitecta del triunfo electoral del triunfo libertario en octubre de 2025, coincide con el cambio de perfil que el Gobierno viene proyectando en las últimas semanas, con el ingreso de Diego Santilli a la jefatura de gabinete y Adrián Ravier como vocero presidencial, ambos en lugar de Manuel Adorni, el jefe de gabinete que hasta hace una semana generaba a diario serios dolores de cabeza para la administración libertaria con los sucesivos escándalos –judiciales y políticos- relacionados con el inexplicable aumento patrimonial que terminó con su salida.

El nuevo perfil, más dialoguista, menos confrontativo con eventuales aliados y alejado de las bravatas del ex jefe de gabinete contra la prensa, tiene como uno de sus objetivos reconquistar a parte de la clase media, desencantada por las penurias económicas, el estancamiento del consumo y los sueldos a la baja, y de paso desinflar otras opciones que los votantes libertarios de agosto, octubre y noviembre de 2023 comenzaron a analizar en este tiempo. En especial, en relación al por el momento incipiente armado que el ex presidente Mauricio Macri comenzó a diseñar antes del mundial, y que –de corporizarse en una alianza electoral concreta en los próximos meses- complicaría los planes de reelección libertaria.

“Los kirchneristas están complicados y divididos, pero nosotros, con Macri, estamos peor. Si no hay acuerdo, va a ser bravo”, dramatizó uno de los mejores amigos que el Presidente tiene fuera de la gestión.

Las señales, en los últimos días, no fueron auspiciosas. Días después de que Milei lo acusara, en una reunión de la fundación Faro, de “defaultear la deuda en pesos” durante su gestión presidencial, Macri llamó a Santilli –con quien sostiene, desde hace años, una relación oscilante- y luego blanqueó que habían hablado, en un claro mensaje a la Casa Rosada, horas antes de la asunción del “Colo” como ministro coordinador del gobierno libertario. “Hablamos antes de que yo llegara a Olivos, yo no sabía qué me iba a decir el Presidente, y no pude contarle mucho”, dijo Santilli, incómodo por la difusión del llamado de Macri, que según conocedores de ambos dirigentes tuvo la intención de generar los primeros ruidos entre Santilli y el Presidente.

“El riesgo es Macri”, repiten desde Balcarce 50. Un ex presidente que organice una opción electoral potente en la Casa Rosada lo ven jugando a él mismo para no perderlo todo-dividirá el escenario del votante de centro y centro derecha, con la posibilidad latente de que un peronismo unido aproveche sus 30 por ciento de piso y pueda frustrar los planes de la escudería violeta. Siempre pegado a su slogan del “próximo paso”, Macri se recuesta en sus leales de siempre –resucitó a su ex vice, Gabriela Michetti, y enarbola la posible candidatura de Guillermo Dietrich a jefe de gobierno porteño- con el objetivo de volver a posicionarse como una alternativa. Ninguna encuesta le permite soñar hoy con derrotar al oficialismo, pero la distancia personal con Milei parece ser el combustible espiritual que lo impulsa a desafiar al Presidente. “Tiene capacidad de daño”, repiten en Balcarce 50 en relación al ex presidente, que también –como adelantamos la semana pasada en esta columnapiensa en opciones para la jefatura de gobierno porteño, disconforme con la gestión (y las chances de reelección) de su primo, Jorge Macri, quien no deja de hacer gestos hacia La Libertad Avanza, con la esperanza de ser el candidato de la unidad, y conseguir de ese modo quedarse otros cuatro años en el edificio de la calle Uspallata, en Parque Patricios.

Mientras mira los movimientos de Macri, el Gobierno acelera en el proyecto de reforma electoral, en el que trabaja Santilli, y que tiene como principal punto la suspensión de las Paso previstas para el año que viene. El jefe de gabinete es optimista: la foto de trece gobernadores aplaudiendo su jura, el martes pasado, en el Salón Blanco de la Casa Rosada, sonó a respaldo para ese proyecto, que le quitaría a una oposición fragmentada la herramienta que necesita para ser competitiva. El sistema de colectoras, por las que podrían convivir varias listas de candidatos a diputados o gobernadores con un solo candidato a Presidente en el extremo superior de la boleta, es la zanahoria que Santilli utiliza y utilizará para convencer a la UCR, varios partidos provinciales y al propio Pro, convencidos de que la suspensión de las Paso podría significar el acta de defunción para muchos de ellos.

El kirchnerismo, en tanto, se prepara para próximas batallas, con la premisa de que el Gobierno está cerca de lograr el objetivo y las Paso pueden ser suspendidas. Conscientes de que –hoy por hoy- el vínculo entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof está roto y un acuerdo de unidad es “imposible”. El inten- dente de Avellaneda y ex ministro de Alberto Fernández, Jorge Ferraresi, dejó la intendencia de Avellaneda a cargo de su esposa, Magdalena Sierra, para sumarse a los precandidatos a gobernador bonaerense. Una grilla que ya tiene nombres anotados como el intendente de La Plata, Julio Alak, la intendenta camporista de Quilmes, Mayra Mendoza, o el también ex ministro e intendente de San Martín, Gabriel Katopodis, funcionario de un Kicillof que busca alia- dos y alternativas para su proyecto presidencial, mientras soporta los embates de La Cámpora y espera una debacle libertaria que, al menos hoy, no se vislumbra en el horizonte.

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