Tal cual Francisco hubiera querido. En su agitada gira por Sudamérica, el Papa León XIV visitó Casavalle, uno de los barrios más humildes de Uruguay. Allí lanzó un fuerte mensaje en el que llamó a trabajar en conjunto a la Iglesia, la comunidad civil y el Estado, a terminar con la exclusión social y a despertar de «nuestras inercias y abogar por el bien común».
Acompañado por Daniel Sturla, el arzobispo de Montevideo, y del séquito papal, el Santo Padre recorrió las viviendas y habló con los vecinos. Algunos le relataron a León XIV las experiencias de vida que atravesaron y cómo la Iglesia los ayudó a superar esos difíciles momentos.
En la apertura de su discurso, Su Santidad agradeció a aquellas personas que brindaron sus testimonios de vida, los cuales «abrieron sus corazones para compartir con nosotros el triunfo de la vida, la fe y la esperanza».
«Me alegra haber podido contribuir a estas iniciativas. Que estas viviendas sean un verdadero hogar en donde puedan crecer en dignidad, paz y esperanza, sintiendo siempre la cercanía y el amor de Dios», expresó respecto al proyecto de viviendas en Casavalle.
En otro pasaje de su exposición, recordó la parábola del buen samaritano y pidió terminar con la exclusión social. «No se puede pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver. Un niño no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro digno debido a la inseguridad que reina en las calles. No podemos callar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos. No podemos ignorar que en nuestro entorno hay mucha gente que sufre estar sola y es vulnerable», enfatizó.
En clara referencia a las distintas dirigencias del país, resaltó la importancia de «trabajar unidos» para ponerle un punto final a la exclusión social. «Tenemos que trabajar unidos: la Iglesia, la comunidad civil y el Estado. Hay que despertar de nuestras inercias y abogar por el bien común», manifestó.
En ese punto, el Sumo Pontífice se hizo un tiempo para recordar a un gran amigo, al papa Francisco con una frase de su autoría, que mucho tenía que ver con lo que hablaba: «La inclusión o exclusión de las personas que sufren define todos sus proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos».


