A los 21 años defendió Buenos Aires de la primera invasión inglesa. Luego dedicó su vida a la lucha por la independencia americana. Y murió baleado por soldados españoles.
Un gaucho. A eso parece reducirse en el imaginario popular la figura de Güemes, al menos fuera de Salta. No es bien conocido el rol que el salteño, que luchó por la emancipación americana, desempeñó en la campaña con la que San Martín liberó a Argentina, Chile y Perú. Que el Libertador pudiera ejecutar su plan fue posible, en cierta medida, a la acción militar que el líder de “Los Infernales” desplegó en el noroeste argentino.
Martín Miguel Juan de Mata de Güemes Montero Goyechea y la Corte nació el 8 de Febrero de 1785. Y murió el 17 de junio de 1821, tras ser baleado por soldados españoles el 7 de ese mes, gracias a la traición de un salteño, Mariano Benítez, que facilitó información para que lo atacaran. Güemes, como gobernador, le había perdonado la vida a Benítez cuando conspiró para que el cabildo salteño lo depusiera, en mayo de ese año.
En esos diez días de agonía de Güemes, el enemigo español, el capitán Pedro Antonio Olañeta, comprobó la integridad del argentino.
Estaba mal atendido en Cañada de la Horqueta, a 34 kilómetros de la ciudad, y el adversario, en dos oportunidades, envió emisarios a ofrecerle un médico y remedios a cambio de su rendición y el fin de la guerra de guerrillas que le hacía al ejército del rey. La respuesta del líder salteño fue darle una orden a su lugarteniente, delante del mensajero: “Coronel Vidt, ¡tome usted el mando de las tropas y marche inmediatamente a poner sitio a la ciudad y no me descanse hasta no arrojar fuera de la Patria al enemigo!”.
Güemes se incorporó a los 14 años al Regimiento Fijo de Infantería de Salta. A los 20 fue enviado a Buenos Aires como parte de un destacamento y allí lo sorprendió, al año siguiente, la invasión de tropas británicas al mando del brigadier Carr Beresford. Entonces, con 21 años, mostró su intrepidez, al protagonizar un hecho inusual en la guerra, el 12 de agosto de 1806: comandó una tropa de soldados a caballo que se adentró en el Río de la Plata, aprovechando una bajante, para capturar el barco “Justine”, de los ingleses.
Soldado de la independencia
A fines de 1808 Güemes volvió a Salta. Ocurrida la Revolución de Mayo, el 7 de noviembre de 1810 participó en la batalla de Suipacha, primera victoria del ejército revolucionario. Luego se puso bajo las órdenes de San Martín, en el Ejército del Norte.
El militar salteño organizó tropas de gauchos que aplicaban tácticas de guerrilla tan exitosas que más tarde serían estudiadas en las academias militares de Europa: nunca presentar batalla al enemigo, sino atacar siempre por sorpresa, dar un golpe rápido y efectivo, inesperado, y de inmediato escapar, antes de que el enemigo pudiera reponerse de la sorpresa, organizarse y contraatacar. “Su plan es no dar ni recibir batalla decisiva, y sí hostilizarnos en nuestras posiciones y movimientos”, le informa el general Joaquín de la Pezuela al virrey del Perú. “Bien montados, se atreven con frecuencia a llegar hasta los arrabales de Salta y a tirotear nuestros cuerpos (…) nos hacen casi con impunidad una guerra lenta, pero fatigosa y perjudicial”, describe.
Güemes fue militar, político y gobernante. Y sobre todo un patriota. También fue el gaucho que muchos conciben. Lo fue sobre todo porque logró un ascendiente en esa parte de la población salteña, a la cual representó y defendió. Frente a la desconsideración por los hombres que integraban sus tropas, que no eran reconocidos como soldados, estableció el “fuero gaucho”, por el cual los eximió de pagar impuestos mientras estaban en guerra. Tuvo que pagar un precio por eso: la clase pudiente de Salta lo tilda de dictador y conspira contra él, al punto de traicionarlo y permitir la emboscada que derivó en su muerte.
