Imputaron al dueño de un gimnasio por estafar en millones de pesos y miles de dólares a un conocido

El denunciante sostiene que le dio millones de pesos y dólares por un auto que jamás le entregó, luego que le pagó más millones por la mitad de uno de sus gimnasios y la quinta parte de otro y, por último, que abonó más por el intercambio de otro rodado que tampoco se concretó.
5 de octubre de 2026
La jueza de Garantías 3 de Villa Mercedes, Natalia Pereyra Cardini, junto a su secretario.

Según denunció un hombre la relación que tenía desde hacía años con el dueño de un conocido gimnasio de Villa Mercedes no valió de nada, más que para caer en una estafa que se encaminaba a no tener techo y que lo llevó a perder millones de pesos y también una buena suma de dólares. Todo empezó con la venta de un vehículo que, al final, no concretaron, siguió con la venta de la mitad de un gimnasio y luego de la quinta parte de otro local de ejercicio físico y terminó con la compra de otro rodado, que tampoco llegó a buen puerto. En el medio, el denunciante asegura que no paró de entregar dinero, en moneda nacional y yankee, del que no volvió a ver ni un centavo.

Al menos eso reconstruyó con su investigación la fiscal instructora 5, Gisela Milstein. Por eso este lunes, luego de una extensa audiencia en la que expusieron tramo a tramo el supuesto engaño, imputaron al propietario del gimnasio, le prohibieron salir de la provincia y, durante cuatro meses, deberá presentarse cada 15 días a firmar el libro de imputados en la fiscalía, mientras el proceso penal en su contra se orienta hacia el juicio.

La medida que resolvió la jueza de Garantías 3, Natalia Pereyra Cardini, coincide con lo solicitado por la representante del Ministerio Público Fiscal (MPF), no así con lo requerido por el abogado querellante, Julio César Triches, quien directamente planteó la prisión preventiva por tres meses.

Todo inició, repasó Milstein, con una primera propuesta comercial que le habría hecho el dueño del gym a su conocido, la que consistía en la venta de un vehículo de una tercera persona. El trato no resultaba para nada descabellado teniendo en cuenta que la supuesta víctima se dedica justamente al comercio de rodados.

Convinieron un precio de venta de 9 millones de pesos. El denunciante hizo varias entregas, en dólares y pesos, pero cuando el momento de ceder el vehículo llegó la operación quedó trunca porque, según el imputado, el vendedor se había echado para atrás. Entonces, en lugar de devolverle todo lo que ya había pagado le propuso la compra del 50 por ciento de uno de sus gimnasios.

Pero para acceder a esa mitad del local, de importantes instalaciones, el denunciante tuvo que entregar más dólares. Y, a los pocos días, el acusado le sugirió ampliar el negocio y le propuso sumar un 20 por ciento de otro gimnasio que tiene. Eso tampoco fue gratis, sino que tuvo que desembolsar más dólares y cuatro cheques, de 3 millones de pesos cada uno, para reparar «cuestiones edilicias de los locales de ejercicio.

Finalmente, el acusado se presentó en el comercio de su conocido para comprarle un vehículo. «La venta se acordó mediante un crédito prendario, más la suma de dos pagos de cuatro millones cien mil pesos», relató la fiscalía. No obstante, esos pagos no llegaron a concretarse, señaló Milstein.

Cuando percibió que todo era una farsa tras otra, el hombre le pidió al propietario de los gimnasios que le devolviera el dinero que le había abonado. Pero el imputado le respondió que hablara con su abogado y cortó toda comunicación.

 

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