El juez de Garantía N° 2 de la Tercera Circunscripción Judicial, Jorge Osvaldo Pinto, autorizó una ampliación de la pericia sobre un teléfono celular y una tarjeta de memoria secuestrados en la investigación contra Diego Domingo Ponce, el criminal que en enero de este año intentó degollar a una niña de 10 años en una vivienda de las afueras de Santa Rosa del Conlara en la que entró con intención de robar.
El ataque a la menor, cometido el martes 20 de enero de 2026, no fue el primer acto delictivo de Ponce: en el año 2002, en Villa Mercedes, asesinó a Laura Natalia Chirino, una chica de 17 años con la que se había obsesionado.
Dos años después fue condenado a prisión perpetua y permanecía recluido en el penal de Pampa de las Salinas, en La Botija, en el extremo noroeste de la provincia.
Pero el 16 de octubre de 2025 salió de la cárcel, gracias a que la jueza de Ejecución en lo Penal de la Segunda Circunscripción Judicial -Villa Mercedes-, Nora Graciela Villegas, lo favoreció con la libertad condicional.
La magistrado le dio el beneficio a Ponce mucho antes de que cumpliera los 35 años de encierro, el plazo a partir del cual recién podía pedir el beneficio. Cuando obtuvo la libertad anticipada, el femicida se radicó en Santa Rosa del Conlara sin notificar a la Justicia el cambio de domicilio.
El ataque a la menor, este año, tuvo el propósito del robo. Ponce llegó en bicicleta hasta una casa de familia en el paraje Los Peros, dos kilómetros al sur del pueblo, sobre la ex ruta provincial N° 23.
Entró al parque delantero de la propiedad, llamó a la puerta y lo atendió la niña. Al comprobar que estaba sola, le pidió un vaso de agua. Cuando la menor se dio vuelta hacia el interior, la tomó del cuello y la empujó hacia adentro, amenazándola con un cúter en el cuello. En seguida le provocó una primera lesión con ese arma blanca.
Pese a que ella le entregó novecientos mil pesos y cien dólares, el delincuente persistió en lesionarla: le provocó dos profundas heridas cortantes en la garganta y le causó otra en el pecho. Como el agresor no cesaba en el ataque, la niña simuló que ya había muerto y, al quedarse inerte, logró que Ponce dejara de lesionarla y huyera.
La pericia al teléfono y la memoria fue solicitada por la fiscal adjunta con intervención en Contexto de Género, Diversidad Sexual, Infancias y Adultos Mayores, Silvina Ayelén Argüello, a partir de los resultados de un informe de triage informático realizado por un perito del Cuerpo Profesional Forense de la Tercera Circunscripción Judicial.
El análisis tiene el propósito de buscar archivos y otros datos que permitan reforzar la hipótesis de la fiscalía: que existió una posible preparación previa del hecho por parte de Ponce. Y podría resultar relevante para sostener su hipótesis sobre la intención homicida.
