Marta Bossa de Rotte y su hijo Fabricio vivían solos en una casa del barrio Belgrano de Villa Mercedes. Hacía 27 años que la mujer tuvo que acostumbrarse a la realidad de que su hijo jamás volvería a ser como lo fue cuando era apenas un jovencito. Y no por la transición de pasar de ser un menor de edad a un adulto, sino porque alrededor de los 18 años Fabricio Rotte desarrolló una esquizofrenia paranoide. El trastorno mental puso de cabeza su vida y la de su madre. Él no era su único hijo, pero ella se ocupó de él siempre.
Recientemente la mujer descubrió que otra enfermedad volvería a revolucionar todo su mundo. También para mal. Los médicos le habían diagnosticado cáncer, uno terminal. Le esperaban por delante varios años de ese nuevo calvario. Pero todo terminó mucho antes y de un modo todavía mucho más dramático, cruento y triste, ante todo, triste. Fue la noche del miércoles 18, cuando su hijo esquizofrénico la atacó repetidas veces con un arma similar a un machete, sin filo, y la mató hundiéndole a golpes ese elemento en la cabeza.
Marta padecía cáncer de pulmón. La enfermedad estaba en su etapa inicial, le detalló una fuente judicial a Todo Un País. Sin embargo, ella no falleció por eso sino por, al menos, cuatro golpes que le aplastaron el cráneo. La falta de filo del arma blanca impidió que la hoja traspasara la superficie no solo del duro hueso de la cabeza, sino también de su piel en la espalda, la cintura y el pecho. Pero no evitó que la potencia de las estocadas le deformara el cráneo a la víctima de 69 años.
Ya pasó una semana y todavía no hay certeza sobre si el hombre podrá ser imputado por el crimen. Fabricio, de 45 años, sigue internado en el policlínico regional, en el área de salud mental. No está en condiciones de recibir el alta psiquiátrica. Tampoco está listo el informe que lleva adelante un psiquiatra para establecer si su cuadro de esquizofrenia lo convierte en una persona inimputable.
Este miércoles el especialista que lo analiza solicitó en fiscalía algunos reportes. En tanto el fiscal instructor 1, Maximiliano Bazla Cassina espera contar en breve con dicho exhaustivo estudio sobre la salud mental de Rotte, que le permita saber si podrá formularle cargos por «homicidio calificado por el vínculo».
El lunes todo estaba listo para que el funcionario público lo imputara por ese delito, pero el estado mental del hombre impidió que fuera llevado a tribunales. No solo por su conducta agresiva, sino también porque en esas condiciones no podría siquiera comprender lo que sucedía en la audiencia.
El domingo estuvo en la Comisaría de Atención a la Niñez, Adolescencia y Familia (CANAF), luego de cuatro días de internación por la puñalada que se produjo a sí mismo y le perforó los intestinos. No obstante, en la seccional policial solo pudo permanecer siete horas y tuvo que ser trasladado al hospital otra vez, por su cuadro psiquiátrico.