Milei negocia con gobernadores apoyo en el Congreso y afloran internas en el oficialismo

La Casa Rosada explora acuerdos con mandatarios peronistas y aliados para impulsar la reforma tributaria y otras leyes que son de su interés. La cesión de espacios en el Senado expuso una estrategia pragmática y abrió una disputa silenciosa por el liderazgo libertario.
25 de febrero de 2026

“No importa el pasado de la gente, lo importante es que compartan las ideas del Presidente, la dirección”, repiten cerca del presidente Javier Milei para explicar el giro pragmático que hoy domina los movimientos parlamentarios del Gobierno. Con una lógica más negociadora que en los primeros meses de gestión, la Casa Rosada busca consolidar mayorías que le permitan avanzar con las reformas estructurales, entre ellas una reforma tributaria que empieza a asomar como objetivo concreto.

En los pasillos de Balcarce 50 admiten que, más allá de las críticas iniciales a “la casta política”, se abrieron canales de diálogo con gobernadores peronistas. El propósito es claro: construir consensos que se traduzcan en votos. “Soluciones para todas las partes”, grafican. En la práctica, esas conversaciones pueden implicar fondos para provincias, asistencia para destrabar obras públicas, resolver conflictos por cajas previsionales o incluso gestionar créditos internacionales.

La mención al financiamiento no es casual. El Ministerio del Interior, a cargo de Diego Santilli, intervino en noviembre en la autorización de un préstamo de Fonplata por 75 millones de dólares para obras de agua potable en Mendoza. El gesto fue agradecido por el gobernador Alfredo Cornejo, cuyos legisladores -aliados electorales de La Libertad Avanza- acompañaron luego el Presupuesto 2025 y la reforma laboral.

La estrategia tuvo un capítulo clave en el Senado. El oficialismo cedió la vicepresidencia del cuerpo a gobernadores peronistas aliados, en sintonía con la senadora Carolina Moisés, lo que dejó sin representación en la conducción al bloque del Partido Justicialista referenciado en Cristina Fernández de Kirchner. En la Casa Rosada consideran que fue una jugada decisiva para debilitar al kirchnerismo y fortalecer una mayoría flexible.

Puertas adentro, sin embargo, la movida también encendió luces amarillas. La negociación se le atribuye a Patricia Bullrich, quien capitalizó los flashes. En el entorno de Karina Milei observan con recelo esa centralidad. La hermana del Presidente aspira a concentrar el armado político y no ve con buenos ojos que una dirigente con ambiciones propias -como la eventual disputa por la Jefatura de Gobierno porteña- acumule protagonismo.

En el oficialismo admiten que la incógnita pasa por saber si estas diferencias se profundizarán a medida que se sumen éxitos legislativos. La orden de Bullrich a otros interlocutores fue tajante: “Las negociaciones las encabezo yo”. Un mensaje que confirma que, además de la rosca con las provincias, la disputa por el poder también se juega dentro del propio oficialismo.

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