La madrugada del domingo pasado dejó una herida profunda en la comunidad de Tilisarao. Un accidente ocurrido en la Autopista 55, en el tramo que conecta con Naschel, terminó con la vida de tres jóvenes de la localidad y dejó además a otros dos hospitalizados. El impacto de lo ocurrido todavía atraviesa a todo el pueblo, donde el dolor se mezcla con la necesidad de reflexionar sobre cómo evitar que hechos similares vuelvan a repetirse.
Entre quienes atraviesan uno de los momentos más difíciles está César González, reconocido periodista y locutor de la localidad, padre de uno de los jóvenes fallecidos. En diálogo con TUP, decidió compartir sus palabras con un tono sereno, aunque marcado por la profundidad del dolor que atraviesa.
“La verdad es que estoy destruido”, expresó en un momento de la conversación. “Hay momentos en los que estoy bien y momentos en los que estoy mal. Creo que todavía no termino de aceptar la realidad de todo lo que estoy viviendo”.
Sus palabras reflejan el proceso que atraviesa una familia golpeada por una pérdida irreparable. Al mismo tiempo, también muestran la voluntad de transformar ese dolor en una reflexión que ayude a la comunidad.
El padre explicó que en los últimos días recibió numerosos mensajes y muestras de acompañamiento por parte de vecinos, dirigentes y autoridades de distintas localidades. “Muchos me han hecho saber que están a disposición para lo que haga falta”, contó.
Entre esas iniciativas surgió también una convocatoria impulsada por vecinos bajo la consigna de “padres autoconvocados”, quienes solicitaron hacer uso de la Banca del Pueblo en el Concejo Deliberante de Tilisarao para plantear propuestas relacionadas con la prevención de accidentes.

González aclaró que no participó en la organización inicial de esa convocatoria, aunque fue invitado a sumarse. “Me enteré porque me lo mandó un amigo y después una de las personas que impulsó la iniciativa me llamó para invitarme. Si estoy en condiciones voy a ir, porque me parece positivo que estas cosas se puedan hablar”, señaló.
Más allá de ese espacio de diálogo, el periodista considera que lo ocurrido abre una discusión más amplia que involucra a toda la sociedad. Desde su mirada, la prevención de este tipo de tragedias no depende de un solo factor sino de una cadena de responsabilidades que debe ser asumida colectivamente.
“Ahora me toca verlo desde el lugar de un papá que perdió a su hijo en un accidente de tránsito”, expresó. “Y uno piensa que tal vez podría haberse evitado si existieran los controles que se tienen que hacer, en el lugar y en el horario en que tienen que estar”.
Según explicó, durante los fines de semana el tránsito en el tramo de la Autopista 55 que conecta Tilisarao con Naschel se incrementa notablemente en la madrugada, especialmente entre las dos y las seis de la mañana, cuando muchos jóvenes se trasladan hacia o desde los espacios nocturnos de la zona.
“En ese horario el movimiento es muy grande”, explicó. “Y muchas veces no hay controles”.
En su reflexión, sin embargo, González también hizo hincapié en que la problemática no puede reducirse solamente a los controles viales. A su entender, el abordaje debe incluir también el rol de las familias y de la propia comunidad.
“Esto también empieza en la casa”, señaló. “Los padres no se tienen que sacar la responsabilidad de encima. Si los chicos hacen una previa y después van a salir, alguien tiene que ver cómo se van a trasladar, quién maneja y en qué condiciones”.
El periodista subrayó que esa mirada no busca señalar culpables sino promover una reflexión más amplia. Para él, la prevención requiere el compromiso de distintos sectores: familias, autoridades, instituciones y la comunidad en general.
A ese escenario se suman además otras cuestiones que suelen mencionarse cada vez que ocurre un accidente en rutas o autopistas de la región, como el estado de algunos tramos de la calzada o la necesidad de mejorar la señalización y el mantenimiento.
Para González, uno de los problemas más frecuentes es que estos temas se discuten con intensidad después de cada tragedia, pero con el tiempo pierden presencia en la agenda pública.
“Cada vez que pasa un accidente se dice que hay que hacer algo”, reflexionó. “Pero si eso no se sostiene en el tiempo, después todo vuelve a quedar igual”.

En medio del duelo, el periodista adelantó que más adelante le gustaría poder dialogar con autoridades de distintas localidades del Valle del Conlara para intercambiar ideas y buscar caminos que permitan mejorar la prevención.
“Esto no es algo que afecte a un solo pueblo”, señaló. “Los chicos se mueven entre distintas localidades, por eso sería importante que se puedan unificar criterios y trabajar en conjunto”.
En ese sentido, mencionó la importancia de que las distintas comunidades del corredor que conecta localidades como La Toma, Naschel, Tilisarao, Concarán, Santa Rosa y Merlo puedan abordar el tema de manera coordinada.
A pesar de todo, González también dejó en claro que su reflexión no busca cuestionar los espacios de encuentro y recreación de los jóvenes.“Nunca voy a estar en contra de la diversión de los chicos”, afirmó. “Yo mismo he trabajado durante muchos años en la noche y sé que esos espacios también forman parte de la vida social”.
Lo que sí considera necesario es avanzar en medidas que permitan que esa vida social se desarrolle con mayores condiciones de seguridad.
“Hay cosas que se pueden mejorar”, sostuvo. “Y creo que es importante hablarlas entre todos”.
Mientras tanto, en Tilisarao el dolor por la pérdida de los tres jóvenes continúa muy presente. Las muestras de acompañamiento hacia las familias, los gestos de solidaridad y las conversaciones que comenzaron a surgir en distintos ámbitos reflejan una comunidad profundamente conmovida.
En ese contexto, el encuentro convocado por vecinos para los próximos días aparece como una oportunidad para escuchar distintas voces y pensar, colectivamente, cómo transformar el dolor en acciones que ayuden a cuidar la vida de los más jóvenes.
Para quienes hoy atraviesan la pérdida más difícil, ese puede ser también un modo de honrar la memoria de quienes ya no están.