San Luis refuerza una zona sensible de la escuela: los chicos que necesitan otra forma de aprender

La Provincia anunció que cubrirá 28 cargos para fortalecer los equipos que acompañan a estudiantes con dificultades de aprendizaje. El trabajo llegará a las seis regiones educativas.
1 de junio de 2026
La ampliación de los CETAAP llega en un momento en que la escuela común recibe alumnos con trayectorias cada vez más diversas.

En casi todas las aulas, los docentes enfrentan una situación difícil y repetida: chicos que no entienden una consigna, o bien que la entienden, pero no logran expresarse. Entonces aparece la frustración: el enojo, el silencio, las ausencias repetidas. Detrás de esas escenas, comunes en todo el país, suele haber una maestra que lucha sin todas las herramientas que necesita, una directora que pide apoyo y una familia que busca ayuda sin saber dónde encontrarla.

En esa zona concreta de la educación trabajarán los profesionales que la Provincia incorporará a los Centros Técnicos de Apoyo al Aprendizaje (CETAAP).

El Gobierno de San Luis acaba de llamar a concurso para cubrir 28 cargos en las seis regiones educativas. Serán psicólogos, psicopedagogos, fonoaudiólogos y trabajadores sociales. No estarán sentados en una oficina esperando expedientes: deberán recorrer escuelas, escuchar casos, orientar docentes, hablar con familias y armar estrategias para que un problema de aprendizaje no termine convertido en abandono.

La decisión había sido anunciada por Claudio Poggi el 1° de abril, durante la apertura de sesiones ordinarias. Esta semana, el gobernador firmó el decreto que puso en marcha el llamado. El dato administrativo interesa menos que el fondo del asunto: San Luis admite que necesita más profesionales en territorio para sostener una inclusión que, en la vida diaria de las escuelas, suele depender más que nada de la voluntad de cada docente.

Los CETAAP no son nuevos. Ya existen equipos en funcionamiento, pero el sistema arrastra vacantes, jubilaciones y una capacidad limitada para llegar a todas las escuelas. Hoy trabajan 17 profesionales. Con el nuevo llamado, la Provincia cubrirá 28 cargos y duplicará la capacidad técnica disponible.

El cambio de carga horaria también pesa. Los nuevos cargos tendrán ocho horas con dedicación exclusiva. Hasta ahora, en algunos casos, los equipos contaban con cuatro horas. En regiones extensas, ese esquema quedaba corto antes de empezar: las escuelas están lejos, los casos requieren seguimiento y una intervención seria no entra en una visita apurada.

Federico González, subdirector de Educación Especial e Inclusión Educativa, marcó una escena conocida por muchas familias. En el Nivel Inicial, los padres suelen acompañar de cerca. En Primaria, esa presencia empieza a bajar. En Secundaria, muchas veces, el estudiante queda más solo.

Ahí aparece uno de los núcleos más delicados de la medida. Un adolescente con dificultades para aprender puede quedar atrapado entre el silencio, la vergüenza y la bronca. Si nadie lee a tiempo esa señal, la escuela puede volverse un lugar hostil. La intervención de un equipo técnico, en cambio, puede mejorar el enfoque: qué le pasa, qué necesita, qué puede hacer la escuela, cómo acompaña la familia, qué apoyos externos hacen falta.

La convocatoria alcanza a todas as regiones educativas. Desde la Región II hasta la VI, cada equipo sumará un psicólogo, un psicopedagogo, un fonoaudiólogo y un trabajador social. En la Región I, la más grande, habrá dos cargos por cada profesión.

Los aspirantes deberán tener título profesional habilitante, matrícula al día y al menos dos años de residencia en San Luis. También deberán acreditar experiencia en equipos interdisciplinarios y antecedentes vinculados con educación, discapacidad, infancia o adolescencia. La Provincia exigirá certificado de antecedentes penales, aptitud psicofísica, ausencia de juicios contra el Estado, no figurar en el registro de deudores alimentarios morosos y no tener trámite jubilatorio iniciado.

Cada postulante concursará en la región donde vive, porque una escuela rural, una secundaria grande de ciudad o una institución pequeña del interior no plantean los mismos problemas. Conocer el territorio puede evitar diagnósticos hechos desde lejos.

El concurso tendrá dos etapas. Primero, la evaluación de títulos, antecedentes y un proyecto de trabajo interdisciplinario. Después, una entrevista oral para defender esa propuesta. Según informaron las autoridades de Educación, el proceso durará cerca de tres meses, con el receso de invierno incluido. La intención oficial es cubrir las vacantes hacia fines de agosto.

La medida llega en un momento en que la escuela común recibe alumnos con trayectorias cada vez más diversas. Hay diagnósticos, dificultades de lenguaje, problemas emocionales, discapacidades, contextos familiares complejos y brechas que no siempre aparecen en las planillas. En ciertos casos, el aula sola no alcanza.

Por eso el llamado a concurso tiene un valor que excede la cobertura de cargos. Puede traducirse en una ayuda concreta para docentes que necesitan acompañamiento, directivos que deben tomar decisiones difíciles, familias que buscan orientación y estudiantes que no aprenden menos: aprenden distinto, más lento, con otros apoyos o con otras metodologías.

Una consigna que no sale, una lectura que se traba, una carpeta vacía, una madre preocupada, una docente que pide una segunda mirada: ahí, en ese borde silencioso del sistema, San Luis pondrá más profesionales. La diferencia se medirá después, lejos de los decretos: en cada chico que logre seguir en la escuela sin sentirse afuera.

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