La norma que las protege declara ilegales las actividades que llevan adelante pequeños y grandes productores. Quieren adecuarla sin abandonar el conservacionismo.
En San Luis hay empresas, pequeños productores y emprendedores que trabajan con plantas aromáticas y medicinales y sus derivados. Sin embargo, esas actividades que generan fuentes de trabajo y recursos económicos y están reconocidas socialmente son ilegales, según la Ley Provincial 0327-2004, sancionada con el propósito de conservar y proteger esas especies. Para resolver ese contrasentido, productores del rubro, funcionarios de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable del gobierno provincial y legisladores han empezado a trabajar para reformar la norma.
La ley en revisión es la No IX-0327-2004 (5448) “de Conservación de Hierbas Medicinales y/o Aromáticas”. Prohíbe “la comercialización de plantas aromáticas y ungüentos, perfumes, mezclas y otros subproductos, a pesar de ser una actividad tradicional, cultural e incluso ancestral por prácticas de las comunidades originarias”, señaló días atrás la Agencia de Noticias del gobierno puntano.
En el artículo 3°, dentro del capítulo “De la protección de las hierbas”, establece que “queda terminantemente prohibido la recolección, cosecha, acopio, tránsito, transformación, elaboración de productos y/o subproductos, y la comercialización de las especies de hierbas medicinales y/o aromáticas de origen natural o cultivadas”.
“En teoría, lo que yo hago es ilegal dentro de la provincia, lo mismo que si en Merlo alguien hace una yerba, o una bebida alcohólica”, le explicó a Todo un país Daniela Pardo Mendez, una terapeuta que produce medicinas naturales junto a Margarita Kavaliauskas, fitoterapeuta, en la reserva ‘La siempre viva’, en Chipiscú, en el departamento Ayacucho, muy cerca del Parque Nacional Sierras de las Quijadas. Daniela señala que esto de la ilegalidad de esta actividad no ocurre en otras provincias, como Córdoba.
“Por eso estamos mirando esta ley, para que se acondicione a lo real. La idea es revisarla para que la producción, la comercialización y el tránsito tengan una regulación y se hagan en forma cuidada y sostenible”, indicó. Daniela se enteró de que estaba fuera de la ley cuando quiso dar un paso más en su emprendimiento. “Quise poner mi proyecto de medicinas dentro de mi plan operativo de bosques nativos y alguien de la Secretaría (de Ambiente) me dijo que está prohibido. Me pasaron la ley, hace como un año, la leí y me pareció que no está acorde con lo que pasa. Yerbacid, una empresa radicada en San Luis, y miles de otros emprendimientos y empresas consolidadas en la provincia se dedican a la producción y el uso de plantas nativas y aromáticas”, manifestó la productora.
Señala que encontró muy buena reacción en la Secretaría a su planteo de la necesidad de la reforma legal. Así comenzó una serie de reuniones con funcionarios de distintas áreas, como el responsable de Flora, Juan Fernández, y Samay Galarza, de Embajadores Ambientales. Y luego con los diputados Ricardo Giménez (Ayacucho), “que nos recibió muy bien, se mostró muy colaborativo y con muchas ganas de trabajar sobre esto para mejorar”, y Sergio Dacuña (Pedernera).
“La meta es transformar esta ley prohibitiva en una que acompañe a los productores, regulando y controlando el comercio. En este primer consenso, acordaron la creación de un registro de productores y elaboradores, el acceso a capacitaciones y controles de normas sanitarias, el fomento de la producción responsable y la facilitación de vías y espacios de comercialización”, informó la Agencia de Noticias. Agregó que “es importante promover la producción responsable de plantas aromáticas respetando el ecosistema del monte”. En breve mantendrán reuniones con emprendedores del Corredor de los Comechingones, donde hay varios proyectos de estas características.
