Un preso afirma que vendió drogas, pero que fue porque su abogado se lo pidió

En una carta que escribió, de manera exclusiva para los medios de comunicación, afirmó que fue su antiguo defensor quien lo contactó y le hizo "una propuesta". Indicó que el letrado de Villa Mercedes le dijo que lo harían solo "una vez o dos", pero que luego "el doctor" no respetó ese acuerdo.
3 de agosto de 2026
El hombre está en el Servicio Penitenciario de San Luis desde hace casi un año.

Está en el Servicio Penitenciario de San Luis desde hace casi un año, por comercializar drogas en Villa Mercedes. No es la primera vez que afronta el encierro por una acusación del estilo, pero, según dio a entender, esta última vez no fue su intención reintroducirse en el mundo de la venta de estupefacientes. A través de una carta que envió desde la cárcel, escrita exclusivamente para los medios de comunicación, reconoció haber hecho negocios con marihuana y cocaína, pero, en resumidas cuentas, le echó la culpa al abogado que está preso con él por el mismo delito de narcomenudeo. Sostiene que el letrado lo contactó y lo convenció de volver al rodeo y, aunque él no quería, supuestamente lo «presionó» con increíbles argumentos como «una mano lava a la otra y ambas lavan la cara» y que hasta alardeó de que la Justicia nunca les caería encima por sus conexiones en tribunales.

En la extensa misiva, de cuatro páginas y escrita de puño y letra, el hombre lanza otras potentes acusaciones contra quien alguna vez también fue lo defendió. Afirmó que se vio obligado a dar a conocer esos detalles porque no deja de hostigarlo en el penal.

Contó que, en el 2024, él estaba alejado del comercio de las drogas cuando el otro hombre se comunicó y lo citó directamente en su estudio jurídico. Dijo que, en un principio, le exigió el pago de unos honorarios por una causa en la que lo representó con anterioridad. Aunque él le insistió con que ya le había abonado todo, el abogado no le dio la razón, refirió. Avanzada la conversación y dada una leve amistad que los unía, le hizo «una propuesta». «Hoy una forma de solucionar esto es una mano lava la otra y ambas lavan la cara. Tengo conocimiento de que tenés contactos con personas del mercado negro de estupefacientes, por algo te defendí, no?», detalló que le planteó con esas exactas palabras.

Remarcó que le argumentó que no le interesaba para nada volver a eso para no correr el riesgo de perder otra vez su libertad, pero que los fundamentos del letrado le transmitieron «seguridad y confianza». Dijo que lo convenció con frases en las que aseveraba conocer a un fiscal y a un juez, que por eso «nadie los iba a tocar» y que, además, sería solo «una o dos veces».

Así «juntos el dr. y yo llegamos a un acuerdo», narró. Afirmó que le consiguió cocaína y marihuana y que, en un inicio, todo funcionó, pero con el correr del tiempo hubo un cambio en la «conducta y actitud» de parte del profesional del mundo del derecho. Indicó que no respetó su acuerdo de que fueran cuando mucho un par de veces, sino que excedió ese número y que después lo comenzó a presionar con que no le llevara «esa mugre», que le consiguiera «de la buena» porque ya había recibido quejas por la mala calidad del producto. Empezó, según él, a ser amenazado por su antiguo defensor.

Escribió que la última vez que lo vio, «el dr.» le preguntó cuándo llegaría «la porquería buena» y que lo siguiente que supo fue lo del allanamiento y su detención.

Este medio le consultó al juez federal de Villa Mercedes, Juan Carlos Nacul, sobre las manifestaciones de ese preso. El magistrado comentó que no tiene presente si, en algún momento, el imputado expresó algo ante la Justicia Federal, que si lo hizo no recuerda si fue o no lo que ahora afirma en esa detallada carta, en la que repartió acusaciones a diestra y siniestra.

 

 

 

 

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