María Barloa tiene 51 años y acaba de decirle adiós a un extenso tratamiento de diálisis para darle la bienvenida a una mejor calidad de vida. La paciente recibió un trasplante de riñón en el Hospital Central “Ramón Carrillo”. Y luego de un tiempo de evaluación sobre el funcionamiento del órgano, los médicos le dieron el alta.
Por eso su familia fue a buscarla para llevarla nuevamente a casa. Su esposo Pedro Sosa, junto a sus hijos, sobrinos, nietos, nuera y otros familiares llegaron con globos y carteles que mostraban frases de afecto y aliento. “Te amamos mami”, se podía leer en uno de estos. “Tu cuerpo es un milagro con una segunda oportunidad. Sos una guerrera con un riñón prestado y mil sueños”, versaba otro.
De repente una puerta se abrió y María salió acompañada por personal del “Ramón Carrillo”. La mujer intercambió sonrisas y abrazos con sus seres queridos. Autoridades del hospital fueron a saludarla antes de su partida.
“La donación es un acto de amor. Estoy muy bien de ánimo, me cambió la vida. Ya estaba bajando los brazos porque hacía casi cinco años que me venía dializando. Acá me atendieron muy bien por eso estoy muy agradecida. Sobre todo con la familia del donante”, dijo la paciente.
“Nos vamos a casa, llega el momento de la felicidad. ¡No más diálisis!”, celebró su esposo Pedro y agradeció la atención hospitalaria.
Débora es sobrina de la trasplantada. Destacó los años de lucha y el esfuerzo de la mujer. “Era tiempo de que tuviera una buena calidad de vida. Ella se merece esto y mucho más. Cuando me enteré que el ‘Carrillo’ hacía trasplantes, me quedé con una emoción en el pecho. Vinimos con todos los niños porque ellos la aman”.
Con la salida de María Barloa, ya son 19 los pacientes trasplantados que recibieron el alta médica en el Hospital Central “Ramón Carrillo” (HCRC). En menos de ocho meses, todo el equipo multidisciplinario trabajó para brindar este servicio.

