Villa Mercedes amaneció más temprano de lo habitual este domingo. La ciudad se movió al ritmo de la 23° edición de la Maratón de la Calle Angosta, que convocó a una multitud de atletas para correr por las principales calles de una localidad que sigue abrazando al deporte y a sus principales símbolos culturales.
Desde las 5:30 de la mañana, muchos de los sectores que suelen estar en silencio a esa hora ya estaban en movimiento. Mientras llegaban para acreditarse los competidores que viajaron desde la capital y desde otras localidades del interior puntano e, incluso, desde otras provincias, los más ansiosos ya realizaban trotes suaves, estiramientos y ejercicios de precalentamiento.
La largada estaba prevista para las 7 de la mañana, pero una hora antes la zona Estación ya estaba repleta de las camisetas naranjas que la organización, a cargo de la Subsecretaría de Deportes del Municipio, eligió para colorear la gran marea de este año.
Más de 1.400 personas se inscribieron para participar en las diferentes categorías de competencia, que iban desde los 3K, pasaban por los 5K y los 10K y llegaban hasta la media maratón de los 21K, todas con su versión adaptada para personas con discapacidad. Aunque la gran mayoría corría por pasión y por las ganas de superarse, se repartieron más de 2.600.000 pesos en premios, desde el primer hasta el quinto puesto de cada distancia.
“Estoy un poco nervioso, aunque más bien ansioso. Es la primera vez que corro y voy a tratar de disfrutarlo”, contó Ariel Fernández, mientras se ajustaba los cordones minutos antes de comenzar.
Como no podía ser de otra manera, la largada estuvo ubicada al lado de la Calle Angosta, antes del Túnel Arrieros Puntanos. Y a las 7:05, luego de escuchar las primeras estrofas del Himno Nacional Argentino, los atletas iniciaron su marcha contra el cansancio, contra los miedos y contra el tiempo. El clima nublado y fresco del domingo ayudó a que la carrera fuera más amena y menos sofocante.
Los recorridos variaban según la categoría, pero todos tenían un mismo objetivo: que los corredores transitaran por algunas de las calles más representativas de la ciudad. Todos iniciaron por la avenida Mitre en dirección al sur y luego bifurcaron sus caminos. Algunos pisaron la avenida Perón para ir hasta Leonismo Argentino, otros doblaron por Maipú, todos pasaron por 25 de Mayo y retornaron por la propia Mitre, cruzaron por debajo del túnel y salieron a la luz del arco de llegada.
“Estoy muy emocionada. Es un objetivo cumplido para mí, es algo que le hace muy bien a mi vida y me ayuda a superarme cada día”, dijo Mariela López, quien corrió 10 kilómetros a sus 40 años. En el aspecto competitivo, todos los flashes se los llevó la media maratón. En el primer puesto masculino de los 21K se coronó Diego Balmaceda, seguido por Jonathan Ledesma y Darío Sombra. Entre las mujeres, la ganadora fue Andrea Quiroga, seguida por Sofía Pereyra y Estela Villalón. Y en los 21K adaptados subieron al podio Maximiliano Urquiza, Gabriel Pérez y Jeremías Muñoz, junto a Arneli Winter.
La neblina y la suave llovizna de los últimos tramos, ya cuando el reloj superaba las 8 de la mañana, se convirtieron en una “bendición” para los atletas al cumplir su meta y colgarse la apreciada medalla, esa que demuestra que volvieron a superarse. Mientras tanto, la ciudad volvió a coronar una mañana espectacular que para muchos marca el inicio del año deportivo y se convierte en la antesala de la fiesta nacional de su mayor símbolo: la Calle Angosta, la de una vereda sola y la de muchas piernas que corren.