Este domingo comienza en Villa Mercedes la última noche de la Fiesta Nacional de la Calle Angosta, por eso la ciudad tiene muchos motivos para seguir festejando durante más tiempo por esta concurrida edición.
Porque hace mucho que ese icónico complejo de una vereda sola no emanaba tanta algarabía como durante estas cuatro lunas de finales de enero y principios de febrero. Y de a poco se alejan los miedos que quedaron de aquella fatídica tormenta de 2023, que castigó a miles de mercedinos cuando arrancaban su emblemático festival.
No necesariamente fue casualidad. El Municipio, encabezado por Maximiliano Frontera, tomó muchos recaudos y se ocupó de que la versión número 37 sea una de las más grandes de los últimos años.
En principio porque, desde hace varios meses, la localidad cuenta con un protocolo oficial para actuar ante emergencias, que se ha activa antes, durante y después de un temporal. Y que permite que, si fuera necesario, cada agente y organismo municipal involucrado sepa cómo actuar para prevenir nuevos desastres y cómo mitigar los efectos.
Pero también porque hubo otras decisiones que, con los resultados a la vista, fueron acertadas para el éxito de la convocatoria. Una de ellas fue permitir la entrada gratuita a todo el predio, para que un público, todavía dañado por la crisis económica, pueda apreciarde todos los condimentos extra que rodean a los espectáculos que suceden sobre el escenario.
Más de 200 emprendedores y artesanos, unos 50 puestos gastronómicos, una decena de peñas y otras tantas carpas institucionales, entre muchos otros atractivos, armaron más espacios para disfrutar de más música, baile, costumbres y música que reflejan la identidad mercedina.
De esa forma, generaron un movimiento económico fundamental para la ciudad, que vive en un 90% de su actividad privada y que necesita de los eventos para empujar a esos sectores, a los que también se agregan los hoteleros, los remiseros y taxistas, locutores y sonidistas y, por supuesto, las bandas, cantantes y las decenas de academias de bailarines que trabajan en Villa Mercedes.
También pudo advertirse una gran afluencia de turistas, otro punto a favor para la ciudad y para el resto de la provincia en plena temporada. Familias desde Jujuy, Salta, Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, La Pampa, entre otras provincias desde el norte hasta el sur argentino, llegaron a reconocer uno de los símbolos culturales más importantes de San Luis.
Y, del otro lado del portón, en el anfiteatro, donde sí se cobraba entrada, había una grilla de espectáculos a la altura de los mejores festivales del país por un precio ($15.000) más que accesible para los tiempos que corren.
A falta de las cifras totales de la última noche, estiman que hubo un promedio de 30 mil personas en cada una de las jornadas. Fueron 30 mil almas que abrazaron a la identidad mercedina y puntana y vibraron al ritmo de un festival que, aunque cerró, todavía seguirá llenado a la ciudad de alegría por más tiempo.
Carnaval en la tercera luna
La noche del sábado no desentonó con las dos primeras de la edición 37 de la Fiesta Nacional de la Calle Angosta. Y la tercera luna brilló fuerte en una jornada que había amenazado con aguarse por la lluvia y que, sin embargo, terminó derramando harina y papelitos en el carnaval de armaron los Diableros Jujeños.
No fue uno sino varios los nombres que entusiasmaban al público en el tercer día. Y ninguno decpecionó.
En la primera parte hubo dos clásicos que son infaltables en cada edición: por un lado, los representantes locales de las Cien Guitarras Mercedinas y, más tarde, el inoxidable Enrique Espinosa, con su elegancia y su permanencia de siempre.
Destino San Javier, Los de Salta y los ya nombrados, Diableros Jujeños, fueron los grandes platos de otra jornada que puso a bailar y levantó al público de las butacas del “Alfonso y Zavala”.
Esta noche se destacarán la participación de Lucio “El Indio” Rojas, Los Nombradores del Alba con Facundo Toro a la cabeza y con toda la movida tropical de Damián Córdoba.
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