Detuvieron a un policía por robar, en una requisa, unas camisetas y un pantalón al plantel de River Plate

Mañana (jueves) el efectivo, quien sería uno de los tres supervisores de la División Repuesta Inmediata Motorizada (DRIM), será imputado por "hurto simple" y luego probablemente quede libre.
19 de febrero de 2026
Una de las casacas sustraídas habría sido la del jugador Agustín Ruberto, la número 32.

¿Lo movió la pasión? o ¿quiso hacer un negocio con la indumentaria del club del que es hincha la mitad del país? Solo él sabe qué lo motivó a sustraer un par de camisetas y un short del plantel profesional del Club Atlético River Plate, cuando arribó el lunes a Villa Mercedes para enfrentarse a Bolívar, por la Copa Argentina. Lo que sí es cierto es que lo venció la tentación y manoteó esa indumentaria de los jugadores del «Millo». No fue un delincuente que se las tuvo que ingeniar para sustraer las prendas, ni otro que se valió de la violencia, sino alguien que tuvo acceso directo a la utilería en medio de una requisa policial efectuada por el personal de la División Respuesta Inmediata Motorizada (DRIM). Fue, como es de imaginar, un efectivo de esa parte de la policía. Tenía ante sus ojos, en sus manos, la ropa del glorioso club y su carne no lo resistió, fue débil. Sucumbió ante el deseo y tomó las casacas y el pantalón. Al final de cuentas, no hizo nada de lo que tal vez se le cruzó por la mente, pues las prendas aparecieron, casi por arte de magia a un rato de su desaparición, en la esquina al Hotel Epic, donde se alojó el equipo.

Según le informó, la tarde de este miércoles, una fuente en exclusivo a esta periodista, el vicepresidente primero del club, Andrés Ballotta, denunció a los patrulleros de la DRIM por el robo. De la investigación dirigida por el fiscal instructor 1, Maximiliano Bazla Cassina, surgió que quien se aprovechó de su lugar de miembro de la fuerza fue solo uno efectivo y, con tantas pruebas en su contra, ordenó su detención. Otro informante reveló que se trataría de un subcomisario de apellido Santili, uno de los tres supervisores de la división de patrulleros. Se  desempeña en Villa Mercedes, pero reside en San Luis.

Mañana (jueves) en una audiencia, prevista para la media mañana, el uniformado será trasladado a los tribunales para que el representante del Ministerio Público Fiscal (MPF) le formule cargos por «hurto agravado» y mencione la evidencia con la que cuenta para respaldar su hipótesis. Si la defensa del subcomisario no solicita una prórroga del arresto será casi un hecho que, al terminar la audiencia, Santili recuperará la libertad. Pues debido a la naturaleza del delito lo más probable es que Bazla Cassina no requiera la prisión preventiva, en el hipotético caso de que el juez de garantías de turno acepte la imputación.

Como parte del protocolo de seguridad, los patrulleros de la DRIM requisó la camioneta en la que el club transportaba toda su utilería. Tras la inspección, el personal de seguridad privada de River advirtió que faltaban dos camisetas y un pantalón corto. Una de esas casacas sería la del jugador que tiene estampado en la espalda el número 32, Agustín Ruberto.

En un principio, para evitar agigantar la situación y de buena manera, los guardias del club trataron de convencer a los oficiales para que entregaran la indumentaria, porque de otra forma los jugadores no podrían disputar el partido. Pero el hilo conductor que los llevó hasta las prendas sustraídas fue una mujer que vio cuando «unos policías habían dejado algo cerca de una esquina». Cuando la seguridad privada de River Plate se dirige hasta allá encontraron las casacas y el short.

No solo esa mujer, sino otros peatones advirtieron cuando los uniformados «habían guardado las camisetas a un costado». Al haber resuelto rápido ese inesperado problema, los custodios del plantel le dijeron que no se preocuparan, que «no iba a pasar nada», no los denunciarían. Pero cuando el vicepresidente primero se enteró de lo ocurrido y teniendo a la Comisaría 8° a escasos metros, al cruzar hacia la vereda opuesta por calle Lavalle, se tomó el tiempo de ir y asentar una denuncia formal.

La noche de este miércoles, a través de Relaciones Policiales, el flamante jefe de la Policía de San Luis, el comisario general retirado y abogado, Juan Carlos Serrano, dispuso sin titubeos «la suspensión del ejercicio de la función policial y el pase a situación de disponibilidad del efectivo involucrado».

Al mismo tiempo, como suele suceder en estos casos, ordenó la apertura de una investigación paralela y administrativa a cargo de la Dirección General de Asuntos Internos, para establecer las responsabilidades que puedo caberle al miembro de la DRIM por el hurto.

Pero la Dirección General de Asuntos Policiales no se limitará solo a Santini, sino que evaluará también cómo se desempeñaron sus camaradas cuando participaron de la requisa en cuestión. Será con el fin de determinar si tuvieron «algún grado de participación o responsabilidad».

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