De la Quiaca a Ushuaia en bicicleta, y con acompañamiento de una moto, en apenas 30 días.
Un Viaje… Un Sueño… Un desafío, que movilizó a los riocuartenses Haroldo Perrone (51) y Jerónimo Sánchez (37).
Así, a finales de octubre del 2025 le contaron su sueño a Todo Un País.
Fueron 5.287 kilómetros, finalmente en 35 días, para unir los extremos norte y sur de Argentina. Desde la Quiaca (Jujuy) hasta Bahía Lapataia (Tierra del Fuego).
Sentido Norte Sur, así se denominó el desafío.
Haroldo es apasionado por los deportes, Jero es psicólogo, y ambos son Coach Ontológico Profesionales.
Haroldo se subió a la bici, Jero a la moto, y el 1º de enero, desde La Quiaca, se pusieron a andar.
“Según el Garmin recorrimos 5287 kilómetros exactamente”, indica Haroldo, que viajó en una bicicleta de carrera Specialized SL4 fibra de carbono; y Jero lo hizo en una moto de 200 cilindrada.
Pasaron por 12 provincias, durante 34 días rodando y apenas uno de descanso. Transitaron a un promedio de más de 151 kilómetros diarios.
La etapa más larga fue Bajo Caracoles-Comandante Luis Piedrabuena, de 419,2 km. Y la más corta, El Bolsón-Epuyen de 45,4 km.
El tramo más bonita: “Salta-Cafayate”, coinciden. “Y el más duro fue desde Piedrabueba a Coy Aike, que el Garmin marcó a Corpen Aike”.
“Hace dos años había visto esto de hacer desafíos físicos, me sumé a competencias de atletismo, pero veía por internet estos cruces y visualicé este desafío, pero no como un viaje, es como una transformación”, contó antes del viaje.
Como coach, “ponemos el objetivo, una visión y una misión. Queremos llegar a la gente y demostrar que, con orden y con una estructura armada, podes conseguirlo”, lo visualizó y lo concretaron.

Cuenta ahora: “A medida que vamos hablando surgen recuerdos permanentes de diferentes historias. Vimos montañas, el mar… pasamos y luchamos contra el viento intenso y luego la calma total. La noche, la luna, el día, el sol, los cambios de la naturaleza, los animales silvestres, los olores del campo y de esos olores me deslumbró la Patagonia, pese al sufrimiento del viento en contra; me encantó lo desafiante de esa región”.
Y su resumen apunta a dos aspectos: “Me quedo con la preparación mental; la cabeza es la que definitivamente manda en lo que hagamos, definitivamente es así… tiene que haber una preparación mental coherente con lo que estás haciendo, que te saque de los momentos no tan placenteros, que sea la cabeza la que mande, eso es definitivo. Y lo otro es dejar de cuestionarnos, que podamos dejar que se evidencie la espiritualidad, porque hay cosas increíbles que sucedieron en todo el recorrido que le pertenecen a ese aspecto, que no tiene una explicación científica. Cuando no nos gusta algo muchas veces es un mensaje de protección, que nos advierte o, por lo contrario, nos dice ‘es ahora, hacelo ya’. Encontrarme con eso y poder transitarlo y darle el espacio, hace que me confirme que hay un algo más poderosísimo, que tendríamos que tomar, disfrutar y de alguna manera explotar. Tener contacto pleno con esa parte espiritual, sin tanta explicación terrenal”.
Perrone indica: “Hay que tener un objetivo claro, un buen diseño, un plan de acción, y conectar con personas adecuados, que nos den sentido. Todo, con mucha disciplina, hace que ese plan sea nuestro y que se pueda cumplir”.
Haroldo sabe que “puede que el objetivo de primera instancia no se cumplió; nosotros planificamos hacerlo en 30 días y lo hicimos en 35, pero eso no quita que hayamos festejado menos, todos lo contrario, el festejo fue el mismo, fue alcanzar algo complejo, para muchos muy difícil, pero nosotros elegimos ir por ello y lo conseguimos”.
La bici tuvo 3 pinchaduras, una cadena cortada, una cubierta rota por un golpe, una cubierta gastada y dos que terminaron lisas, y dos rayos cortados de la rueda trasera.
Y de la ropa… descartables una camiseta, dos mallot, un par de medias, dos pares de guantes y gafas que quedaron fuera de uso.
Más la transmisión de la bici para cambio y el asiento deteriorado.

Ser protagonistas… ¿de qué?
Jero Sánchez, relató: “Lo pensé como un gran proyecto. Es enfrentar los desafíos; permite transformación y crecimiento. Por eso también documentamos todo”.
“Queremos mostrar que podemos alcanzar lo que nos propongamos, si lo hacemos de una manera diseñada, incluso cuando haya que rediseñar”. Y del dicho al hecho. ¿Qué pasó en el largo trecho?
En tiempo presente, cuenta: “Nos empachamos de paisajes. Fue una experiencia completa, tremenda, atravesar un país y conocer la cultura”.
“Pudimos mantener un foco continuo en el objetivo planteado, la llegada a Ushuaia no fue en 30 días, hubo que resignificar y aprender a valorar el logro, que el objetivo de los 30 días fue también una forma de movilizar este proyecto, que terminó en 35. El verdadero valor está en poder hacer un balance de todo el proceso y no de un objetivo cumplido a rajatabla. Me quedo con lo logrado, con lo aprendido, con toda la transformación… con ver de manera práctica que nunca estás solo, que siempre hay algo o alguien que te acompaña en el camino. Siempre aparece alguien, me pasó de regreso, cuando en Tierra del Fuego el viento me tiró la moto, hasta que me ayudaron. Y durante el viaje fui yo el que dio una mano ante dificultades de otros. Solidifiqué una visión de la vida y del mundo… nos vamos construyendo unos con otros”.
Jero, mira la moto. Tuvo cuatro caídas, dos por el viento; se rompió el bulón que sostiene el caño de escape, el cubre puño derecho, y dañó la palanca del freno delantero. Recorrió, yendo de La Quiaca a Ushuaia y regresando a Río Cuarto, 10.400 kilómetros (4 services).
En su experiencia, analiza y cuenta: “Quisiera transmitir que cada uno pueda transformarse en protagonista de sus sueños, de su vida y de sus proyectos. Todos estamos viviendo, pero no todos estamos protagonizando nuestra vida. Dejar de ser espectadores de la vida de los demás, y llevar adelante el guion que queremos para nuestra vida”.
Fue un viaje con sentido. Y una historia que ya cuentan y analizan.
“Definitivamente la cabeza manda”: Haroldo Perrone.
“Transformate en protagonista de tu vida”: Jerónimo Sánchez.