Adolfo Romero Alaniz denunció «personalismos» en Todos Unidos

El dirigente criticó duramente a la cúpula de su partido, señalándola como la única responsable de una ruptura con el gobernador Claudio Poggi. Advirtió que la ambición electoral por el 2027 e "internas feroces" agotaron la paciencia del Ejecutivo provincial.
7 de mayo de 2026
Romero Alaniz, dirigente de Todos Unidos y ex director de Estadística y Censos.

En un contundente descargo en redes sociales en medio de la reestructuración del gabinete que impulsa el gobernador Claudio Poggi, el dirigente Adolfo Romero Alaniz lanzó duras críticas contra la conducción del partido Todos Unidos, que tiene como principal referente a Adolfo Rodríguez Saá, a la que acusó de priorizar apetencias personales por encima de la gestión y el respeto a la convergencia política Cambia San Luis. Según el dirigente, la inacción y las confabulaciones internas llevaron a que Poggi solicitara la renuncia de los funcionarios del sector.

Romero Alaniz, ex director de Estadística y Censos señaló que el origen de la crisis radica en el incumplimiento de los acuerdos alcanzados entre las fuerzas que integran la coalición de gobierno. El dirigente fue enfático al describir una situación «extraña» en la que, mientras públicamente se ratificaba la unidad, internamente se operaba para instalar una candidatura de cara a las próximas elecciones.

Ambición electoral:

Romero Alaniz denunció que desde junio de 2025, tras la asunción de nuevas autoridades en el Ministerio de Ciencia e Innovación, se incrementaron las presiones para proponer a «Adolfo» como candidato a gobernador en 2027.

Esta postura chocó directamente con la intención de reelección manifestada por el actual gobernador Poggi, generando un clima de «confabulación» que entorpeció la administración pública. El dirigente lamentó que la política partidaria desplazara a la gestión, lo que derivó en pedidos de renuncia y cambios constantes de funcionarios que debilitaron las estructuras de trabajo.

Impacto en los cuadros técnicos

Uno de los puntos más críticos del informe destaca el costo humano de la ruptura política. El dirigente expresó su desazón por el destino de aquellos que, sin ser cargos estrictamente políticos, perdieron su sustento económico debido a las decisiones de la cúpula partidaria.

«No somos un cargo político, somos personas que trabajamos con mucho esfuerzo. Lamentablemente, la dirigencia olvidó eso», expresó Romero Alaniz, resaltando que los cargos en instituciones como la UPRO de Tilisarao, el Hospital de Villa Mercedes y el Ministerio de Ciencia hoy quedan vacantes por «pagar los platos rotos» de intereses ajenos.

En el cierre de su posteo Romero Alaniz instó a la dirigencia de Todos Unidos a realizar un «mea culpa» y a considerar la renuncia a sus cargos partidarios por no haber sabido conducir el espacio hacia «buen puerto» dentro de la convergencia. Con una frase tajante, resumió el desenlace de la crisis: «No se muerde la mano de quien te da de comer; ustedes terminaron con la paciencia del Gobernador».

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