Al policía retirado asesinado lo apuñalaron tanto al punto de cortarle la tráquea

Miguel Ángel Quiroga, de 66 años, fue atacado más de dos veces en el cuello. Fue con un arma blanca que los investigadores no encontraron en su domicilio del barrio 100 Viviendas de Villa Mercedes.
19 de abril de 2026
Viernes, antes del mediodía, la Policía ya trabajaba en la casa de la víctima sobre calle Rafael Cortez.

A cuentagotas. Diminutos datos sobre lo que ya, de buenas a primeras, parecía lo que terminó siendo: un homicidio, trascienden. Miguel Ángel Quiroga, el policía federal retirado cuyo cadáver fue encontrado en su casa de Villa Mercedes, fue asesinado. Desde el viernes, el día que hallaron su cuerpo, dos fuentes le confirmaron a esta periodista que el hombre presentaba un corte en el cuello y un avanzado estado de descomposición. En las últimas horas otro informante le precisó algunos datos sobre la autopsia de la que, en un primer instante, los investigadores prefirieron a toda costa que no se escapara ni un milímetro de datos. El hombre de 66 años fue apuñalado en varias ocasiones en el cuello, no dos veces como divulgó un portal, sino más todavía. Fueron tantas las estocadas y vasta su potencia que la persona que las ejecutó le «rompió la tráquea» a la víctima.

La misma fuente aclaró que en la vivienda de Quiroga, ubicada sobre Rafael Cortez, casi calle Chile, pese a una exhaustiva inspección, los policías del Departamento de Homicidios no encontraron ningún arma blanca, punzocortante o simplemente cortante, que pudiera tratarse de la empleada por el asesino.

El cuerpo del policía federal retirado fue hallado la media mañana del viernes. Hacía unas 72 horas que nadie en el barrio 100 Viviendas sabía sobre él o lo había visto. Estaba tendido en el piso de la cochera de su inmueble, boca abajo. En un rápido vistazo de 360 grados fue fácil advertir que presentaba un corte en el cuello, le señaló otra fuente a esta cronista. Además de las heridas en esa zona, el grado de descomposición llamativo para el poco tiempo que estiman había ocurrido el deceso (unos tres días), no tenía señales de haber enfrentado a alguien. Es decir, no presentaba lesiones de defensa.

Cerca de su cuerpo encontraron también algo que pudo terminar allí de casualidad o porque al homicida lo apremió el reloj y no pudo llevar adelante la segunda etapa de su crimen: la del encubrimiento. Había un rollo de media sombra. El material no cubría nada de Quiroga, ni su cabeza ni su cuerpo, pero ahí estaba.

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