Ya está formalizado. Sergio Alejandro Funes será juzgado, muy probablemente este año, por atropellar y causar la muerte de Laura Oviedo en la autopista de las Serranías Puntanas. Embistió con el camión que manejaba para una empresa de transporte a la joven de 19 años, que estaba parada sobre el área de descanso de la ruta. La chocó, la mató y no se detuvo a auxiliarla, siguió su camino hasta la provincia de Córdoba. Dejó a la chica yaciendo en la banquina y a Valeria Mercau, la madre de ella, la única persona que la acompañaba, con el corazón y la vida rotos.
Después de más de un año y medio, la causa contra el hombre fue elevada a juicio y enfrentará, por planteo de la fiscalía, un pedido de pena de cuatro años de prisión. Pero ese tiempo de hipotética condena es, a lo ojos de la madre destrozada, una miseria, y más vergonzoso aún le resulta el hecho de que todo este tiempo Funes jamás estuvo detenido, ni tuvo impedimento para conducir, al límite tal de que sigue ganándose la vida con eso: el manejo de camiones.
La mujer le anticipó a Todo Un País que, a través de sus abogadas, Micaela Rodríguez y Gabriela Verón, llegada la etapa final del debate oral, requerirán para el acusado la máxima pena. «Seis años de prisión y diez años de inhabilitación para conducir. Eso es lo que vamos a pelear», aseguró Valeria y subrayó: «Yo lo que quiero es que el esté preso por lo que le hizo a mi hija».
Ese deseo se acrecienta y la invade de ansiedad porque la cárcel es un lugar por que el camionero nunca pasó. A pocos días del accidente, ocurrido la noche del 19 de octubre de 2024, la Policía ubicó y secuestró el camión con el que atropelló a la joven, pero el hombre no fue arrestado. Y esa realidad tampoco cambió con el tiempo, ni con los sucesivos pedidos de la madre y sus abogadas.
La mujer comentó que supo que la empresa para la que trabajaba lo despidió apenas transcendió todo lo sucedido y tras la incautación del vehículo, pero también se enteró de que luego consiguió otro empleo de transportista en otra compañía en la localidad cordobesa de Del Campillo. «Me siento indignada al saber que sigue manejando, porque si es así, que sigue como camionero después de lo que hizo, solo espero que no haya otra víctima como mi hija», expresó desahuciada.
Está acusado por el delito de «homicidio culposo agravado agravado por la conducción negligente y darse a la fuga y no socorrer a la víctima». Todo ocurrió apenas horas antes del Día de la Madre, entre las 20 y las 20:30. Ese noche, como tantas otras ocasiones, Valeria y su hija viajaban en moto hasta la casa de la madre de la mujer, en San Luis Capital.
Se dirigían en una Zanella 150, por la autopista. A la altura del paraje Liborio Luna, en el kilómetro 709 de la autopista, Valeria estacionó en la banquina para cambiar de lugar unos bolsos que llevaba y le incomodaban a Laura, quien iba de acompañante.
En lo que la joven se bajó, en esos escasos minutos, que estuvo de pie en la zona de descanso para acomodar los bolsos, el camión manejado por Funes la embistió. Fue tan fugaz el paso del vehículo de gran porte que la mamá de la víctima no alcanzó a ver nada de esa shockeante imagen porque estaba de espalda a la moto.
El fiscal instructor Maximiliano Bazla Cassina y su adjunta Cecilia Framini mencionaron que el acusado no se detuvo y kilómetros más adelante giró en U por el centro y retornó al lugar del impacto, donde ya trabajaban los policías. Tampoco frenó allí, sino que siguió adelante. Seguir adelante, algo que a Valeria le cuesta hacer desde la noche que le arrebataron a su hija.










