Cuando ir al Mundial 2026 todavía era un proyecto lejano, ellos ya empezaban a hacer cuentas, coordinar fechas y organizar un viaje que llevaba varios meses de preparación. Lo que no imaginaban era que terminarían recorriendo distintas ciudades de Estados Unidos siguiendo a la Selección Argentina y, al mismo tiempo, reencontrándose después de mucho tiempo.
Santiago Bergara partió desde La Toma. Federico Giménez abrió las puertas de su casa en Carrollton, una ciudad del estado de Georgia ubicada a poco más de una hora de Atlanta, donde reside desde hace varios años. Hasta allí también llegó Martín Giménez, su hermano radicado en Brasil, para compartir el Mundial junto a familiares y amigos.
«Empezamos a organizar todo hace ocho o nueve meses. Hasta ahora ha sido una experiencia inolvidable», resume Santiago, quien reconoce que el viaje ya superó ampliamente las expectativas que tenía antes de partir.
Federico fue una pieza clave en la organización. Desde Georgia coordinó buena parte de la logística para que el grupo pudiera acompañar a la Scaloneta en diferentes sedes.
«Como vivo cerca de Atlanta, todo fue mucho más sencillo. Primero llegaron algunos amigos, después Santi, más familiares y otros conocidos. Terminamos armando un grupo muy lindo para seguir a Argentina», relata.
Para Martín, el Mundial también significó volver a compartir tiempo con su hermano y reencontrarse con personas muy queridas.
«Poder compartir esto con la familia y con amigos hace que todo sea todavía más especial», asegura.
El primer gran capítulo de esta aventura se escribió en Dallas. Los tres amigos consiguieron entradas para presenciar el partido entre Argentina y Austria por la fase de grupos y desde las tribunas celebraron con euforia los dos goles de Lionel Messi en una jornada que quedará para siempre entre los mejores recuerdos del viaje.
«Ver a los jugadores tan de cerca y sentir la pasión argentina a tantos kilómetros de casa fue algo inimaginable. Superó completamente mis expectativas», recuerda Santiago.
Días después viajaron a Nashville para seguir el partido entre Argentina y Jordania. Esta vez no fue desde un estadio, sino en un bar de la ciudad junto a decenas de hinchas argentinos que transformaron el lugar en una verdadera tribuna albiceleste. Entre camisetas, banderas, canciones y abrazos, volvieron a comprobar que el Mundial también se vive lejos de las canchas.
Miami, una fiesta sin poder entrar al estadio
El siguiente destino fue Miami para el encuentro frente a Cabo Verde. Sin embargo, en esta ocasión el grupo no pudo estar completo.
Por compromisos laborales, Federico permaneció en Georgia, mientras que Santiago y Martín emprendieron el viaje con la ilusión de conseguir entradas para volver a ver a la Selección.
No fue posible.
La enorme demanda por ver a Lionel Messi y el altísimo valor de la reventa hicieron prácticamente imposible acceder a un boleto. Según cuentan, las entradas llegaron a ofrecerse por cifras de entre 3.000 y 10.000 dólares.
Lejos de resignarse, ambos eligieron vivir el partido desde el FIFA Fan Festival de Miami, donde una multitud de hinchas argentinos siguió el encuentro en pantallas gigantes y celebró con la misma intensidad la clasificación de la Selección.
«También fue una experiencia única. Había muchísimo calor, pero lo disfrutamos igual. Lo importante era estar ahí viviendo ese ambiente», cuenta Santiago.
Martín explica que la presencia de Messi convirtió cada partido en un acontecimiento mundial.
«Muchísima gente que ni siquiera es argentina quería verlo jugar. Eso hizo que las entradas se agotaran enseguida y que la reventa se fuera por las nubes», comenta.
Desde Georgia, Federico siguió atento todo lo ocurrido en Miami y asegura que el ambiente que se vive en Estados Unidos durante el Mundial supera cualquier expectativa.
«El fútbol nunca fue el deporte principal acá, pero este Mundial cambió todo. La organización es excelente, las ciudades están llenas de hinchas de todos los países y la fiesta empieza mucho antes del partido y sigue mucho después. Es algo gigante», sostiene.
Atlanta, el próximo capítulo de la aventura
La historia de estos tres amigos tendrá, por ahora, caminos distintos. Mientras Santiago Bergara emprendió este lunes el regreso a la Argentina después de cumplir el sueño de acompañar a la Selección en el Mundial, los hermanos Federico y Martín Giménez volverán a decir presente este martes en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, donde Argentina enfrentará a Egipto desde las 13:00 (hora argentina) por los octavos de final.
La cercanía de Carrollton, la ciudad de Georgia donde vive Federico, con Atlanta les permitirá volver a estar en una tribuna alentando a la Scaloneta. Esta vez lo harán sin Santiago, pero con la misma ilusión de seguir acompañando al equipo de Lionel Scaloni en su camino mundialista.
«Y ahora el martes ya tenemos planeado, tenemos tickets para ir al partido de Atlanta, el de Argentina con Egipto», cuenta Federico con el entusiasmo intacto.
Martín también espera con ansiedad el encuentro y ya tiene su pronóstico.
«Si Dios quiere, ganamos 2 a 1», dice entre sonrisas, convencido de que Argentina seguirá avanzando en su camino mundialista.
Para Santiago, el regreso a La Toma marca el final de un viaje soñado, con recuerdos imborrables de los días compartidos junto a sus amigos y de haber podido alentar a la Selección desde una tribuna mundialista y también junto a miles de argentinos en el Fan Fest de Miami.
Federico y Martín, en cambio, seguirán escribiendo nuevas páginas de esta aventura en Estados Unidos. Pero los tres ya saben que, más allá de cómo termine el Mundial, esta experiencia les regaló algo que va mucho más allá del fútbol: el reencuentro, la amistad y la posibilidad de volver a compartir, a miles de kilómetros de casa, la pasión por los colores de la Selección Argentina.

















