La historia que comenzó hace unos días con tres amigos de La Toma decididos a seguir a la Selección Argentina por Estados Unidos sumó un nuevo capítulo. Mientras la Scaloneta vuelve a salir esta noche a la cancha en busca de un lugar entre los cuatro mejores del Mundial, ellos todavía reviven una de las tardes más emocionantes de sus vidas, la del martes pasado.
Tal como habían anticipado en la primera entrega de esta historia, Federico y Martín Giménez consiguieron estar presentes en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta para acompañar a la Selección en los octavos de final frente a Egipto, mientras Santiago Bergara ya estaba en la Argentina tras aterrizar en Córdoba, conduciendo rumbo a La Toma.
Los separaban miles de kilómetros, pero los tres atravesaron exactamente la misma montaña rusa de emociones.

Dentro del estadio, el ambiente era de absoluta desazón cuando Egipto se adelantó 2 a 0. Federico recuerda que, por un momento, el sueño mundialista parecía derrumbarse. «La verdad es que estábamos bastante tristes. Todo el mundo estaba decepcionado, algunos casi llorando. Parecía que se terminaba el sueño.»
Sin embargo, el descuento argentino volvió a encender la esperanza y el empate hizo que miles de hinchas comenzaran a pensar en el alargue. «Cuando llegó el 2 a 2 ya era otra cosa. Pensábamos que, por lo menos, íbamos al alargue. Nadie imaginaba que iba a llegar un tercer gol sobre el final.»
La emoción también alcanzó a su familia. «Mi esposa Lily lloraba de alegría. No podía creer lo que habíamos vivido.»

Martín Giménez vivió esa misma transformación a su manera y todavía se emociona al recordarla. «Con el 0-2 casi perdimos las esperanzas, pero la gente seguía alentando. Después vino el empate, que se sintió como una victoria. Ya estábamos haciendo cábalas para el alargue y, de repente, Enzo hizo el gol. No lo podíamos creer… ¡Temblaba el estadio! Desde ahí fue una fiesta increíble hasta el final.»
Lo que ocurrió después quedó grabado para siempre en la memoria de quienes tuvieron el privilegio de estar allí. «Cuando metieron el tercero fue una locura. Se descontroló todo. La gente lloraba de alegría. Ver ese partido en vivo fue impresionante. Había casi 69 mil personas y nadie quería irse. Estuvimos dos o tres horas después del final porque la fiesta seguía.»

Mientras miles de argentinos seguían abrazándose en Atlanta y el estadio continuaba latiendo mucho después del pitazo final, a casi ocho mil kilómetros de allí Santiago Bergara vivía una escena completamente diferente.
Su vuelo había aterrizado en Córdoba cerca del mediodía y desde allí emprendió el viaje en auto hacia La Toma. Al partido lo siguió transitando la ruta, prácticamente en soledad. «Cuando Egipto se puso 2 a 0 estaba desanimado, triste, amargado. Sentía que nos estábamos quedando afuera. El descuento lo escuché por radio y ahí me agarraron unos nervios terribles.»
La tensión fue tanta que decidió detener el auto para escuchar los minutos finales. «Paré al costado de la ruta totalmente solo. El tercer gol lo grité en medio del campo. En ese momento justo pasó un camionero y me tocó bocina. Fue una locura.»
Mientras retomaba el viaje hacia San Luis, no podía dejar de pensar en sus amigos. «Me imagino a los chicos allá… debían estar chochos viviendo todo eso desde el estadio.»

Para Martín, aquella tarde en Atlanta fue mucho más que un partido de fútbol. «Realmente es un privilegio haber podido estar en el estadio. Me encantaría que toda la gente de La Toma pudiera tener la oportunidad de vivir algo así. Es increíble. Le mando un gran saludo a todos los amigos y a toda la gente de La Toma.»
Pero el sueño todavía no terminó.
Esta noche, Argentina buscará frente a Suiza un lugar en las semifinales del Mundial. Y si la Scaloneta sigue avanzando, también continuará la aventura de estos tres tomenses, porque la distancia no consigue alejarlos.
Federico ya piensa en volver al Mercedes-Benz Stadium si la Selección disputa allí una de las semifinales e, incluso, sueña con viajar hasta Nueva Jersey si Argentina alcanza la gran final. «Ya tengo las entradas para la semifinal. Estoy tratando de conseguir más para que podamos ir todos. Y si llegamos a la final, vamos a viajar a Nueva Jersey. Aunque no podamos entrar al estadio, queremos estar ahí para vivir ese momento y festejar.»
Martín comparte la misma ilusión. «Si llegamos a la semifinal, estaremos nuevamente en el estadio.»

Como si hicieran una última cábala antes de que vuelva a rodar la pelota, los tres también se animaron a pronosticar el próximo desafío de la Scaloneta. Federico, Martín y Santiago coincidieron en un mismo resultado: triunfo argentino por 2 a 1 frente a Suiza.
La aventura que comenzó hace varias semanas todavía no encuentra su punto final. La Scaloneta vuelve a jugar esta noche y, con ella, también sigue vivo el sueño de estos tres amigos de La Toma. Los dos hermanos esperan volver a ocupar su lugar en las tribunas de Estados Unidos; el tercero alentará desde San Luis, donde regresó después de un viaje inolvidable. Cambian los escenarios, cambian las distancias, pero no la ilusión. Porque cuando juega Argentina, un mismo grito de gol puede unir una tribuna repleta en Atlanta con una banquina solitaria en el corazón de Córdoba. Y esa pasión, como el sueño mundialista, todavía continúa.





