No te vi cuando soñabas en grande, ni cuando dabas pasos gigantes.
De Los Porotitos a Sportivo Pueyrredón… De Boca a Europa. Todo en un puñado. De los 4 años a los 14… De Villa Mercedes a Buenos Aires y de apenas 5 partidos en la Primera del fútbol argentino al Viejo Continente.
No te vi.. porque todo pasó con la fugacidad con la que viajan las estrellas.
Llegaste a la Selección bendecido por tus virtudes, te afianzaste por personalidad y dijiste presente por técnica, vigencia y ascendencia.
No te vi… Y tampoco pasará en el Mundial 2026.
Es sencillo, no va a pasar porque, claramente, tenés preparado y reservado otro camino…
Luces y sombras… Espera y esperanzas… Paciencia y revoluciones…
Ni más ni menos que el partido de la vida, en un rato de sinsabores, por el cuerpo que hoy acusa dolencias, y que no permitírán que te veamos correr, jugar y disfrutar.
Te veré llegar… Será a la vuelta de tus casas de infancia y adolescencia, en las calles Paraguay y Rivadavia… charlando con tus abuelos, riendo con tus padres, con la familia… compartiendo con los amigos…
Será como ayer. Será como fue siempre. Con las ganas de ser, de crecer y de mejorar.
Son esos sueños, como los tuyos, sueños de ojos abiertos, los que alimentan las ganas, le dan certezas a los procesos y permiten pensar que todo es posible…
Aunque no sea ahora, siempre será hoy. Hoy toca llorar, luego recuperar energías y más tarde seguir, siempre seguir.
El ejemplo está en el 10 y capitán de esta Selección. Seguir, una y mil veces seguir e intentarlo una y un millón de veces más.
Sabrá el fútbol, sobre todo sabe Dios, porque no es ahora. Apenas cuestión de tiempo…
El tiempo, que como el fútbol es caprichoso y sabio, pondrá todo en su lugar.
Apenas es fútbol…
Leo, no dejes de soñar, nunca.










