Aprendieron a manejar de adultas y hoy ayudan a otras mujeres a perder el miedo al volante

La escuela funciona desde hace tres años en la ciudad de San Luis y actualmente recibe hasta 50 alumnas por mes. Las clases combinan práctica, seguridad vial, técnicas de relajación y conocimientos básicos de mecánica.
14 de julio de 2026
Micaela Frola Dominato y alumna

Micaela Frola y Mariela Dominato aprendieron a manejar de adultas. Años después, aquella experiencia terminó convirtiéndose en una escuela que hoy acompaña a decenas de mujeres de San Luis a enfrentar uno de sus principales temores: sentarse frente al volante.

La propuesta nació hace aproximadamente tres años y fue creciendo hasta recibir actualmente hasta 50 alumnas por mes. Al frente de la Escuela de Manejo San Luis, ambas instructoras desarrollaron una modalidad destinada exclusivamente a mujeres que buscan aprender a conducir, recuperar la confianza o ganar mayor independencia en su vida cotidiana.

La idea surgió al observar una situación que se repetía entre amigas y conocidas: muchas mujeres no sabían manejar, no se animaban a hacerlo o dependían de familiares y servicios de transporte para movilizarse.

Del miedo a las primeras salidas al tránsito

Las clases están destinadas a mujeres de entre 17 y aproximadamente 65 años y se adaptan a la experiencia y las dificultades de cada alumna. Para quienes nunca manejaron o tienen conocimientos mínimos, la escuela ofrece un curso completo de diez clases. También existen encuentros individuales y paquetes de al menos cuatro clases para trabajar cuestiones específicas, como el estacionamiento o la circulación por avenidas.

Las primeras prácticas se realizan en playones públicos de la ciudad de San Luis. Allí, las alumnas comienzan a familiarizarse con el vehículo y las maniobras básicas. Con el avance de las clases, el recorrido cambia y progresivamente se incorporan avenidas, rutas y sectores con tránsito real.

La escuela cuenta con dos vehículos para realizar las prácticas, aunque las instructoras recomiendan que, cuando sea posible, cada alumna utilice su propio automóvil. De esta manera, puede conocer mejor el vehículo que conducirá habitualmente y prepararse con mayor confianza.

Respirar, controlar los nervios y volver a intentarlo

El miedo y la ansiedad ocupan un lugar central durante el aprendizaje. Por eso, las clases no se limitan únicamente a enseñar maniobras de conducción. Las instructoras incorporan ejercicios de respiración y técnicas de relajación para ayudar a las alumnas a controlar los nervios y reaccionar con mayor seguridad ante situaciones inesperadas. Frola destacó que muchas mujeres valoran especialmente aprender acompañadas por otras mujeres. La empatía frente a experiencias similares y la comprensión de los temores permiten, según explicó, generar un ambiente de mayor confianza.

También aprenden mecánica básica y seguridad vial

La formación incluye material teórico digital con contenidos y videos sobre normas de tránsito, seguridad vial y conducción responsable. Además, las alumnas reciben nociones básicas para desenvolverse ante situaciones cotidianas con el vehículo. Aprenden a revisar el aceite y el agua y conocen el procedimiento para cambiar un neumático, entre otros conocimientos. Cada clase tiene un valor inicial de $40 mil y existen alternativas de pago con tarjeta de crédito y financiación.

El crecimiento de la escuela refleja una realidad que sus impulsoras observaron desde el comienzo: cada vez más mujeres deciden enfrentar el temor a manejar y buscar mayor autonomía.

Para Micaela y Mariela, aprender a conducir no es solamente adquirir una nueva habilidad. Es poder salir solas, organizar sus propios tiempos y dejar de depender de otras personas para trasladarse. Una experiencia que ellas mismas atravesaron de adultas y que hoy utilizan para acompañar a otras mujeres en el mismo camino.

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