Ausentismo escolar: Sólo el 4% tiene “asistencia perfecta”

28 de julio de 2024

Los alumnos del nivel secundario de San Luis están por debajo del promedio nacional de faltas anuales. La mayoría se ausenta entre 5 y 15 veces al año.

Sólo el 4% de los chicos que asisten al nivel secundario den la provincia de San Luis declaró tener “asistencia perfecta” en la concurrencia a sus escuelas. En el otro extremo un 16% reconoció que a lo largo de ciclo lectivo se ausentó mas de veinte veces.

Los datos sobre el ausentismo e las escuelas provinciales fueron publicados en un trabajo de la ong “Argentinos por la Educación” en base a las declaraciones de los propios estudiantes en 2022 durante las pruebas Aprender. En rigor en Argentina no existen datos públicos acerca de las inasistencias de los estudiantes a clases. Ante esa carencia en el operativo Aprender, que se llevó a cabo el 19 de octubre de 2022 los estudiantes respondieron sobre el rango de inasistencias que han tenido y sobre los motivos por los que han faltado durante ese año.

Si bien la fuente de datos depende de la memoria de los estudiantes (requiriendo que recuerden retrospectivamente la cantidad de días de clase que perdieron por ausencias en el año), las respuesta permiten obtener una primera fotografía de la situación. “Al momento de hacer este informe, ninguna provincia ni la Nación publican información pública sobre las inasistencias de los estudiantes “, advierten.

El ausentismo estudiantil es el principal problema para el proceso de enseñanza y aprendizaje, según los directores de escuela secundaria. Hay grandes disparidades por provincia, pero no por nivel socioeconómico de los alumnos. Advierten que faltan estadísticas públicas sobre el fenómeno”, dice el informe.

Esas diferencias entre provincias hacen que , por ejemplo, los chicos de San Luis estén por debajo del promedio nacional , donde el 26% de los alumnos reconocen más de 20 falta al año . Las provincias con mas “faltadores”, es decir, que declaran más de 20 inasistencias al año son Buenos Aires (36%), Tierra del Fuego (31%), CABA (28%) y La Pampa (27%). En el otro extremo, San Juan (9%), Santiago del Estero (12%) y Jujuy (13%) tienen menores proporciones de estudiantes que faltaron al menos 20 días.

Dejando de lado los extremos, en San Luis son mayoría los alumnos que faltan entre cinco y 15 veces al año con un porcentaje que llega al 50%. (Ver grafico aparte) El informe de “Argentinos por la Educación” explica que el ausentismo estudiantil tiene efectos negativos inmediatos sobre el desempeño académico, el riesgo de repetición y abandono, el desarrollo social y emocional de los niños y las probabilidades de finalización de la educación secundaria, además de otros efectos a largo plazo.

“Si la repitencia es la antesala del abandono, el ausentismo estudiantil es en sí mismo una forma solapada y silenciosa de abandono escolar, es un ‘abandono en cuotas’ que impacta de lleno en la calidad de los aprendizajes. Resulta fundamental contar con datos precisos para poder dimensionar la magnitud del problema y así pensar en estrategias para abordarlo”, afirma Bruno Videla, coautor del informe Un dato revelador es que al ausentismo afecta a los estudiantes de todos los sectores sociales: no hay diferencias significativas en la cantidad de faltas que tienen los alumnos de distintos niveles socioeconómicos. En cambio, sí se observan diferencias en los motivos. Siempre hablando del promedio a nivel nacional para los estudiantes de menores recursos, los principales motivos para ausentarse son problemas de salud propios (54%), problemas de acceso a la escuela por el clima o el transporte (30%) y la falta de ganas de ir a la escuela (24%). En el quintil más alto, las razones que predominan son problemas de salud propios (67%), falta de ganas de ir a la escuela (48%) y llegadas tarde a clases (24%). En todos los sectores hay una proporción elevada de estudiantes que aluden a “otros motivos”, una cuestión en la que el informe sugiere profundizar.

“El dato acerca de que no existen diferencias en cuanto a nivel socioeconómico nos dice mucho. La falta de ganas de ir a la escuela interpela también a las familias, que muchas veces entienden que lo que pasa en la escuela no es más importante que otras tantas actividades, o bien que ir a la escuela puede ser una decisión sometida a la voluntad de los chicos”, dice el informe. Y plantea la necesidad de “interrogarnos sobre las relaciones entre la familia y la institución escolar: ¿qué pasa con los adultos a la hora de colocar límites al ‘no tengo ganas’ como motivo de inasistencia e impuntualidad? Reconstruir tramas de autoridad entre adultos, donde la familia apoye el trabajo de los docentes y viceversa, resulta fundamental”, advierte Viviana Postay, especialista en gestión educativa y docente de nivel superior.

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