La celebración por el aniversario 120 del Día de la Independencia empezó, como siempre, con el tradicional Tedeum en Villa Mercedes, la ciudad centro de los festejos por la fecha patria. Tal como sucede cada año, tuvo lugar en la Parroquia Nuestra Señora de la Merced y contó con la presencia del Gobernador de la Provincia, Claudio Poggi, el intendente Maximiliano Frontera y otras autoridades que escucharon con atención el mensaje monseñor Gabriel Barba que invita a la reflexión. “Sigamos teniendo parte en la vida y en la construcción activa, de una sociedad justa y soberana”, subrayó el obispo de la diócesis de San Luis y advirtió que no hay que acostumbrarse a «normalizar lo que no es normal ni corresponde» y que nunca hay que nivelar hacia abajo porque las personas no somos mercancía de cambio.
Barba destacó que la fe cristiana no puede permanecer ajena a la realidad social y recordó las enseñanzas de la Doctrina Social de la Iglesia. También citó la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, que invita a construir una sociedad donde se proteja la dignidad de cada persona, se promueva la justicia y sea posible la fraternidad, en contraposición a una ‘nueva torre de Babel’ marcada por el caos y la división
El Primer Mandatario de la Provincia asistió junto a su esposa, Sandra Correa. También estuvieron presentes el jefe de la V Brigada Aérea, comodoro Mariano Sebastián Triulzi; además de autoridades civiles, militares, eclesiásticas y otros ciudadanos.
En la homilía, monseñor Barba se centró en un pasaje evangélico de los discípulos de Emaús para pensar y retomar el valor de la esperanza. Narró que los discípulos habían perdido el sentido de su camino tras la muerte de Jesús, pero recuperaron esa fe al reconocerlo “al partir el Pan”, eso transformó su vida y les dio la fuerza que necesitaban y habían perdido para regresar al lugar del que habían partido. «Elegí este texto para esta fecha Patria justamente por el contenido de esperanza que transmite. Tanto por la esperanza que ponían en Jesús, como justamente la pérdida de la esperanza al no tenerlo más a su lado”, explicó.
Relacionó ese mensaje con la celebración del Día de la Independencia. Dijo que la esperanza fue el mismo motor y energía que llevó a los patriotas de 1816 a construir una nación libre. No obstante, aclaró que la libertad es una conquista que debe mantenerse, que no es permanente y debe soste nerse con compromiso, responsabilidad y búsqueda constante del bien común.
También llamó a fortalecer los valores de la justicia, la libertad, la dignidad y el respeto. Requirió que para eso la política esté orientada hacia el bien común. “Que no nos acostumbremos a normalizar lo que no es normal ni corresponde. Que nunca nivelemos hacia abajo y que el ser humano nunca sea mercancía de cambio”, manifestó.
Pidió mirar al prójimo con solidaridad, a hacer a un lado la indiferencia y a asumir, desde el lugar de cada uno, un compromiso concreto con la construcción de una patria de hermanos. “Para ello nos encomendamos una vez más a Dios y a la Virgen María para que su Misericordia se extienda sobre nosotros su pueblo. Para que proteja nuestra Patria Argentina y nos ayude a fortalecer cuanto la haga más digna y grande y para desterrar todo sentimiento mezquino y egoísta de nuestros corazones y anhelos”, cerró.





