No son “pollitos en fuga”. Los pollos que la Escuela Técnica N°14 “Dr. Luis A. Luco” de Villa Mercedes tenía eran tan grandes como unos pavos. Tampoco hubiera sido posible que los animales se fueran ido de la granja que tiene el establecimiento escolar, porque estaban despellejados y freezados, al igual que un cordero faenado que mantenían en otra de esas heladeras con varios grados bajo cero. Los que están en fuga son los delincuentes que los sustrajeron de la llamada “escuela agraria”.
Pero los policías de la Comisaría 29° ya están tras sus rastros y su personal es ya un sector de la fuerza especializada en los hurtos que ha sufrido esa escuela técnica; porque cada tanto les saquean animales vivos y, a los pocos días, dan con ellos, los recuperan. Esta vez se llevaron 18 pollos y un cordero.
Hay que mencionar que, a diferencia de las anteriores veces, este último robo fue más osado. No se llevaron, uno o dos corderitos vivos, tan adorables como un peluche, tal cual sucedió el año pasado, sino que apuntaron a animales ya listos para el consumo. Por eso no se limitaron a sustraer los que había afuera, en la granja, sino a aquello que contenían los freezers del área técnica de la institución educativa.
El robo fue entre la noche del lunes y la madrugada del martes, calculó Paola Barzola Belaunde, directora del establecimiento, situado en el cruce de la antigua Ruta 7 y la Ruta Provincial 2B, al sudoeste de la ciudad. Estiman que ocurrió en ese lapso, ya que la mañana del martes el personal de guardia descubrió que habían violentado una puerta trasera del edificio y sacado su candado.

Los ladrones dejaron algunos rastros que los investigadores ya analizan y les permiten reconstruir cómo se movieron los ladrones. No anduvieron con mucho misterio. Todo les indica que ingresaron por un alambrado que hay en la parte trasera y colinda con el barrio Unión. Pues notaron que el alambre perimetral estaba roto.
Una vez dentro de esa parte de la escuela, que los docentes llaman el área técnica, fueron directamente al grano: los freezers y su contenido. En uno estaban los 18 pollos caseros, que pesaban entre 3,5 y 5 kilos cada uno, y en otro un cordero completo, faenado. Los vaciaron.
“Esa mercadería iba a ser vendida en febrero y ese dinero sería utilizado para mantener todos los sectores, para volver a comprar el alimento, para abastecer otra vez el sector, comprando más pollos, el alimento y reiniciar la cadena”, explicó la directiva.
Relató que esa venta de animales la realizan cada dos meses, cuando finaliza el ciclo de crianza. La mercadería logran venderla rápidamente. Por lo general, la compran los padres de los alumnos, algunos profesores y los vecinos. Todo lo robado les hubiera significado, de acuerdo con la cuenta que sacaron los profesores, medio millón de pesos en ganancias para reactivar esa cadena de trabajo de 60 días.
«Messirve» por siempre
A fines de septiembre, los policías de la Comisaría 29° lograron rescatar sano y salvo a un corderito de unos 45 días. Luego de un despliegue hollywoodense, con ayuda de sus pares del grupo táctico COAR, montaron un operativo cerrojo en una casa del barrio La Ribera, donde recaían todas sus sospechas. Allí hallaron al inocente animal de esponjoso pelaje.
Exactamente un mes más tarde, sustrajeron otros dos corderos todavía más pequeños. Los efectivos también consiguieron localizar casi al instante a los tiernos ovinos. Tras una intensa búsqueda, que implicó varios patrullajes, tareas de vigilancia y seguimiento en diferentes puntos de Villa Mercedes, dieron con el paradero del par de corderitos. Los animales de pelaje similar al algodón de azúcar estaban en una vivienda del barrio Eva Perón, en el Anexo 3, al noreste de la ciudad. El vecino que los tenía les afirmó a los oficiales que le cayeron s su domicilio que se los había comprado a otro hombre, un total desconocido, un día antes.
Barzola Belaunde aclaró que no todos los animales que crían en la granja tienen como destino terminar en el plato de una persona, sino que algunos los conservan para garantizar la reproducción.