La mañana de este martes, de un minuto a otro, se le acabó la libertad a un hombre de 39 años. La Policía lo buscaba desde que la Fiscalía de Instrucción 1 de Villa Mercedes, a cargo de Maximiliano Bazla Cassina, solicitó su detención luego de que fuera denunciado por abusar de su propia hija, menor de edad, y que hiciera oídos sordos a la Justicia cada vez que lo requirió para que compareciera ante los tribunales.
Una vez arrestado, el representante del Ministerio Público Fiscal (MFP) no perdió el tiempo y este mismo martes, pasado el mediodía, llevó adelante la audiencia de control de captura y pedido de medidas cautelares, le confirmó el funcionario público a Todo Un País.
El hombre tiene 39 años. Sobre el delito por el que es investigado trascendió solo que no se trata de un abuso sexual simple, es decir un ultraje basado en manoseos, sino más bien uno que va más allá e implicará una imputación más gravosa.
Los patrulleros de la División Respuesta Inmediata Motorizada (DRIM) lo interceptaron en calle Intendente Landaburu y Pasaje 2. No lo identificaron rápidamente como un prófugo de la Justicia, sino que lo que les llamó la atención fue su actitud evasiva, sospechosa, ante la presencia policial. Cuando los uniformados se acercaron, le pidieron los datos.
En el cruce de datos para verificar si tenía algún motivo para intentar esquivar a los efectivos, la base de datos reveló que tenía una orden de captura de parte de la Fiscalía de Instrucción 1 por una causa de «delitos contra la integridad sexual agravados por el vínculo». Seguidamente lo aprehendieron y lo trasladaron a la Comisaría 40°, informó el personal de Relaciones Policiales.