El espacio nació como una iniciativa política y terminó convirtiéndose en un centro especializado para ayudar a quienes buscan dejar las drogas y otras sustancias.
Desde el verano de 2022, una vivienda ubicada en la manzana 7.088 del barrio La Ribera de Villa Mercedes es mucho más que un hogar. En ella, las personas que se enfrentan a consumos problemáticos encuentran un refugio, una trinchera en donde protegerse para ganar fuerzas en esa feroz y desigual batalla contra las adicciones. Ese lugar, llamado Casa Pueblo, acaba de cumplir tres años y le pronostican una larga vida más allá de las circunstancias que permitieron su creación.
Es que el proyecto surgió como parte del trabajo de los jóvenes militantes del Movimiento Evita.
“Teníamos una necesidad de encontrar una respuesta ante la situación de consumos que estaba afectando a los pibes de los barrios y que ellos notaban que solo con ollas populares y con actividades deportivas no lograban grandes soluciones”, recordó Aaron Verri, el director de la institución.
Los integrantes de la agrupación decidieron entonces involucrarse de lleno en una realidad que hacía sufrir a chicos y chicas como ellos. Presentaron un proyecto para crear el espacio y unirse a la red nacional de Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (Caacs). Después de seis meses a prueba, lograron convertirse en “único dispositivo de Villa Mercedes con un convenio activo con Sedronar (Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina), según explicó Verri.
Los voluntarios, en su mayoría estudiantes de carreras de ciencias de la salud, comenzaron a formarse en el abordaje de consumos problemáticos y recibieron el acompañamiento de profesionales que se sumaron a brindar sus servicios en la casa que solía ser la unidad básica del movimiento y que ahora mutó a algo que trasciende las fronteras partidarias.
“Algo que había nacido como una iniciativa política se convierte hoy en un centro de salud especializado y en un centro de atención de referencia. En 2024 logramos reuniones con casi todas las áreas de salud pública de San Luis, firmamos convenios con universidades y diferentes reparticiones de salud de la ciudad y la provincia”, afirmó el director.
Fue inaugurada un 17 de enero en homenaje a Gabriel Fernández, un joven fallecido que luchaba por el boleto estudiantil y que le dio su nombre a la institución. Tres años después, el espacio cuenta con profesionales especializados, con operadores y con talleristas que brindan atención a quien llega en busca de ayuda ante un consumo desordenado, no solo de lo que se conoce usualmente como drogas, sino también de alcohol y otras sustancias. Aunque también funcionan como un lugar comunitario de contención ante diferentes vulnerabilidades que enfrentan los vecinos de La Ribera y de los diferentes barrios desde dónde se acercan a pedir acompañamiento.
En diciembre, por ejemplo, recibieron a unas sesenta personas en un mes considerado “flojo” en comparación con la cantidad de actividad que suelen realizar en otras épocas del año. Además, a lo largo del 2024, capacitaron a unos 3.000 docentes de Villa Mercedes sobre la problemática de los consumos en el ámbito educativo, a unos 1.500 de la ciudad de San Luis y otros 1.000 del interior puntano.
“Empezamos siendo una especie de centro cultural y comedor y ahora somos algo mucho más grande”, reflexionó. Desde que comenzó y hasta el día de hoy, el trabajo de Casa Pueblo se hace “a pulmón”.
Con un subsidio que reciben desde Sedronar solventan el alquiler del inmueble y el sueldo de los profesionales. Pero los demás integrantes, tanto los operadores como los talleristas, lo hacen como un voluntariado. Brindan clases de música, de creación de juegos, dan apoyo escolar con temas de Educación Sexual Integral (ESI) y mantienen abierta la convocatoria para quien desee dictar algún taller con un fin solidario.
Este viernes, para celebrar sus primeros tres años, plantaron un árbol en el plaza que está frente a su sede. Los anfitriones, los vecinos y las autoridades invitadas, escribieron mensajes en piedras que formaron luego el cartero del ejemplar, que crecerá como lo hacen las personas que logran vencer adicciones y florece.