El número de detenidos por la asociación ilícita que, presuntamente operaba detrás de la administración del complejo Molino Fénix, durante el último gobierno de Alberto Rodríguez Saá, aumenta. La tarde del martes, luego de allanar una estación de servicio y una embotelladora de agua de Villa Mercedes, los investigadores arrestaron a Christian Domingo Hedel Becher. El conocido comerciante de la ciudad, dueño justamente de los locales requisados más temprano, según la teoría que manejan los fiscales, constituía el último eslabón en ese supuesto engranaje de corrupción que se habría alzado con unos 900 millones de pesos provenientes de una docena de «empresas fantasmas». Era quien, de acuerdo con la hipótesis fiscal, se ocupaba de recibir los cheques que, en la apariencia, lucían como emitidos a favor de esas compañías truchas, pero que siempre terminaban en poder del ahora detenido.
Aunque, durante el allanamiento a la distribuidora «Agua Pura», Pascual Celdrán, el abogado de la familia Becher, había comentado que su cliente se encontraba de viaje en Buenos Aires, el empresario fue apresado regresando de la ciudad de San Luis. Un grupo de patrulleros lo esperaba apostado en la autopista de las Serranías Puntanas, a la altura del paraje Liborio Luna.
El fiscal instructor 3, José Olguín, había solicitado su aprehensión por considerarlo sospechoso, en principio, de «fraude a una administración pública» y «asociación ilícita». La mañana de este miércoles, en un audiencia presidida por el juez de Garantías 3, Santiago Ortiz, la fiscalía le formulará cargos por ambos delitos.
Los investigadores tienen pruebas suficientes para concluir que el hombre recibía los cheques que expedían, de alguna manera, la exdiputada Anabela Lucero, su pareja el diputado provincial Joaquín Beltrán y los exfuncionarios Diego Torres, Exequiel Scarel y Enzo Lucero. Seguidamente, les daba un destino que le permitía cancelar sus obligaciones comerciales.
Becher entregaba esos cheques a una empresa. De hecho, cuando el responsable de esa compañía contestó las preguntas de los investigadores reveló que él recibía esos comprobantes para cancelar las obligaciones de pago que el sospechoso tenía con esa empresa, por la adquisición de combustible. Luego ese combustible era comercializado por el conocido comerciante.
Los fiscales hallaron, en sus rastreos, 23 cheques provenientes de diferentes compañías. Todos habrían pasado por las manos de Becher.
