Cerca de un sueño: comenzó el armado de una bodega comunitaria en Sol Puntano

1 de febrero de 2025

Nueve viticultores podrán procesar sus propias uvas con tecnología italiana. La planta se integra con una despalilladora, cinco tanques de mil litros cada uno, una prensa hidráulica y un potente equipo de frío.

El sueño de elaborar y envasar su propio vino está cada vez más cerca para los pequeños viticultores de San Luis. El gobierno de la provincia comenzó a instalar una bodega comunitaria en el predio de Sol Puntano donde nueve de los 12 viñedos que producen en San Luis podrán procesar sus vendimias.

Con la última tecnología italiana, el combo de máquinas que conformarán la bodega se integra con una despalilladora, cinco tanques de mil litros cada uno, una prensa hidráulica con sus respectivos canastos y un poderoso equipo de frío.

Una de ellas aportará un trabajo que hace mucho a la calidad del tratamiento de la uva y por lo tanto a la calidad del vino obtenido, que es la despalilladora o desgranadora.

San Luis tiene una superficie total de 127 hectáreas con viñedos. Según datos técnicos, la cantidad máxima por hectárea de rendimiento es de 9.000 kilos de uva o 6.750 litros de vino.

En la provincia, solo tres viñedos tienen bodega propia. Corral de Palos, con 50 hectáreas de tres varietales, ubicada cerca de Beazley; Finca La Larga, con 35 hectáreas pasando Santa Rosa del Conlara, y Los Peñitos, en Estancia Grande, con 7 hectáreas.

El resto son de menor escala y quienes utilizarán el servicio que brindará Sol Puntano en una fecha no determinada, pero inminente: Las Cortaderas, en Nogolí y con 4 hectáreas; Finca Candelaria, en Candelaria y con 10 hectáreas; Fraterno, en Villa de Merlo, con 3 hectáreas; Las Lajas, de Adrián Bona, en San Luis y con una hectárea; Mario Pederne, en Santo Domingo, al oeste de Quines, con 6 hectáreas; Navercai, de Ricardo Videla, en Estancia Grande y con 2 hectáreas; Reynaldo Pastor, en Estancia Grande y con dos hectáreas; Judith Cangiano, en San Luis con dos hectáreas, y Sol Puntano, en San Luis y con casi cuatro hectáreas de viñedos.

“Los estudios realizados por técnicos de organismos públicos que muestran las condiciones óptimas de San Luis para que la vitivinicultura crezca exponencialmente”, proyectó Daniel Boiero, director General de Fiscalización y Control del Ministerio de Desarrollo Productivo.

El funcionario, que también tiene a cargo importantes áreas, como el Improfop y el Control Sanitario y Fiscal (Cosafi), le confirmó a Todo Un País que en Sol Puntano se encuentran instalando los equipos que conformarán la bodega comunitaria.

“Lograr que tengamos esta bodega en San Luis es espectacular porque en la asociación somos vario9s pequeños viticultores que no tenemos dónde procesar el vino”, celebró Adrián Bona que tiene un viñedo dentro de su desarrollo inmobiliario pegado al autódromo Rosendo Hernández.

El productor e ingeniero agrónomo dijo que el año pasado elaboró su vino en la bodega de Los Peñitos y antes de la de Corral de Palos: “Durante dos años lo hice yo en mi casa, que tengo prensa y una moledora y demás, pero muy rudimentario”

Para Bona, la bodega comunitaria es fundamental para promover el desarrollo de la vitivinicultura y recordó que en la Asociación Vitivinícola de San Luis se integra mayoritariamente con pequeños productores que no tienen donde elaborar.

Reynaldo Pastor, con un viñedo de dos hectáreas en Estancia Grande, le dijo a este diario que la bodega tendrá un impacto “muy importante” en la provincia y opinó que Sol Puntano “si bien no es el lugar más turístico para hacer un enoturismo, está bien”.

De todos modos, valoró que, para los productores chicos sin bodega, la iniciativa oficial será “una gran solución; esperemos que anden con toda la suerte y la inteligencia para hacer una cosa bien y que la podamos disfrutar todos los productores de San Luis”.

La bodega comunitaria permitirá también identificar las características del vino que cada zona. Todos los sitios que estudiaron expertos del Conicet San Luis donde están instalados los viñedos, tienen diferencias marcadas.

Eso los lleva a pensar que las características de un vino irán variando de un viñedo a otro, y ese es el famoso terroir, que hace que un vino sea particular del lugar. Para los especialistas, este aspecto hace tan fascinante la vitivinicultura, donde haciendo el mismo manejo, con la misma variedad, estructura y tecnología, genera vinos distintos.

El proceso que se aplicará en Sol Puntano seguirá un estricto protocolo. Cuando se cosecha la uva en cajas de 10-20 kilos, se vuelca en una cinta transportadora donde se eliminan ramas, palos y racimos en mal estado, para luego pasar a la desgranadora de fabricación italiana diseñada especialmente para separar el grano del escobajo.

Lo que antes se hacía en dos días de manera artesanal, ahora se hará en dos horas. Luego, una bomba recibe la uva desgranada y lo envía a los tanques doble propósito, que sirven tanto para fermentar como para almacenar vino terminado.

Estos tanques permiten realizar el fermentado porque tienen doble camisa para la circulación de agua y con ello regular el proceso fermentativo, que es muy importante en los vinos blancos, que demanda precisión en la temperatura, a diferencia de los tintos que son un poco más flexibles.

Una vez que termina este paso, se saca el líquido y el sólido que queda aún tiene vino incorporado, que se coloca en canastos metálicos y con una prensa hidráulica regulada se termina de extraer el mosto.

La refrigeración de los tanques se hace a través de un potente equipo que alimenta las cañerías con lo que se evitará que el vino se “cocine”.

Una vez terminado el vino, se almacena en los tanques o en barricas de roble si los vinos califican para guarda.

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