Lionel Messi estuvo en el Caesars Superdome de New Orleans para ver el partido entre Kansas City Chiefs y Philadelphia Eagles, que definió el Super Bowl edición 59 con una aplastante victoria de Philadelphia por 40 a 22, que impidió el tricampeonato de Kansas.
El astro argentino llegó a la sede del juego casi 24 horas después de jugar el penúltimo juego de preparación de Inter Miami en Honduras.
Leo estuvo en el estadio junto a sus compañeros de equipo, el uruguayo Luis Suárez y los españoles Sergio Busquets y Jordi Alba. Todos los futbolistas llevaron a sus hijos.

Para Philadelphia Eagles fue su segundo título en esta competencia. Eagles fueron claros dominantes en la gran final y antes del descanso ya iban ganando con un contundente 17-0, golpeando fuertemente en los egos de Chiefs que llegaban como favoritos. Esta vez su estrella Patrick Mahomes no pudo guiar a la remontada.
Luego de la presentación del medio tiempo que estuvo a cargo de Kendrick Lamar, Eagles continuó su buen partido y mantuvo al margen a Chiefs, que pese a que intentaron descontar, apenas les alcanzó para marcar 22 puntos.
Eagles tuvo también un buen juego gracias a su jugador Jake Elliott, quien hizo en total 8 anotaciones que le permitieron a su equipo quedarse con toda la fiesta.