Más de 24 horas transcurrieron desde el hallazgo del cadáver de Miguel Ángel Quiroga. El hombre, que alguna vez perteneció a la Policía Federal y ya transitaba su retiro, yacía en el piso de la cochera de su casa del barrio 100 Viviendas de Villa Mercedes. Estaba boca abajo. A simple vista, según le reveló en exclusiva una fuente a Todo Un País, presentaba un corte en el cuello. No tenía señales de haber peleado anteriormente porque no había lesiones de defensa. Cerca de su cuerpo los investigadores advirtieron algo que los desconcertó un poco: el rollo de una media sombra. El material no cubría nada de Quiroga, pero allí estaba; ya sea por una cuestión circunstancial, cayó quizás, o probablemente un tercero lo dejó con la intención de usarlo sin lograr su cometido.
Todavía sobre lo que sucedió puertas adentro del domicilio, de calle Rafael Cortez casi Chile, no hay nada concreto. O, al menos, esa idea tratan de transmitir los investigadores. Hasta este sábado no hay detenidos, lo que sí le confirmaron un par de fuentes a TUP es que ya no intentan determinar si fue un crimen: ya lo calificaron como un homicidio.
Además de mantener la consigna en la casa del exmiembro de la fuerza, los policías del Departamento de Homicidios revisaban las cámaras de seguridad, públicas y privadas, con la esperanza de que alguna haya registrado movimientos que puedan echar luz sobre el asesinato.
La hipótesis de un asalto mortal pierde fuerza entre las posibilidades que barajan los investigadores. Ninguna ventana ni puerta fue violentada. Todo, dentro de la vivienda, estaba en orden. Más allá de la suciedad propia y mínima que una persona que vive sola puede generar a diario, aclaró uno de los informantes.
A la pregunta de si Quiroga, de 66 años, tenía problemas con alguna persona sus familiares pudieron aportar poco y nada. No obstante, dos comentarios se desprendieron en las primeras averiguaciones de los efectivos. Uno indicó que existía quien buscaba apropiarse del inmueble del policía federal retirado. Sobre el otro supuesto dato que deslizó un testigo este medio no se hará eco, pues involucraría un asunto delicado contra alguien que ya no se puede defender.
La tarde del viernes la forense Alba Pereyra realizó la autopsia. Pero hoy ni siquiera de modo preliminar el fiscal instructor 1, Maximiliano Bazla, comunicó la causa de la muerte, tampoco la data del deceso. Argumentó que cualquier información por insignificante que parezca en este punto podría perjudicar el curso de la investigación.
El cadáver de Quiroga fue hallado la media mañana del viernes. Hacía unas 72 horas que nadie lo veía en la zona. Cuando un vecino se acercó al domicilio a buscarlo un pestilente hedor le quemó las fosas nasales. Eso lo puso en alerta, supo de inmediato que algo grave sucedía y llamó al 911.