La madrugada de este miércoles dos camioneros de Tilisarao perdieron la libertad de circular por las rutas de la que gozaban hasta entonces; de moverse por donde sea, en realidad. Los inspectores municipales de Tránsito descubrieron que uno estaba más ebrio que el otro, cuando el alcoholímetro confirmó lo que sus exaltados estados y el penetrante tufo del alcohol ya indicaban. Así se quedaron sin los rodados que lograron manejar desde la localidad del norte de la provincia hasta Villa Mercedes. Pero ese no fue su mayor problema. Los policías de la División de Respuesta Inmediata Motorizada (DRIM) los detuvo y los trasladó a una comisaría cuando, en frente de los patrulleros y sin filtro, uno de ellos amenazó con un látigo a una mujer que corría espantada del temor.
Son dos hombres de 23 y 26 años. El alcotest reveló que por sus venas corrían 1,30 y 1,46 gramos de alcohol respectivamente. Ambos permanecían en la Comisaría 40° de Villa Mercedes, informó Relaciones Policiales.
Los efectivos llegaron hasta ellos gracias a que, en un patrullaje por Guayaquil y Colectora Sur, advirtieron a una mujer correr desesperada. Cuando se le acercaron y le preguntaron lo que le ocurría, les contó que dos hombres se habían enojado con ella en medio de una reunión y les indicó dónde estaban esas personas.
A los pocos minutos, el personal de la DRIM vio a dos jóvenes bajar de dos camiones estacionados en esa zona. Sin tapujos, empezaron a insultar a la mujer que había huido despavorida de ellos. Uno de los conductores no se quedó en las palabras y sacó un látigo, que parecía haber fabricado él mismo, y con eso amenazaba.
Rápidamente, los uniformados lograron inmovilizarlos para que la violencia no se volviera física. A pesar de la borrachera que cargaba, en medio de la aprehensión, uno de los transportistas demostró que aún le quedaba algo de lucidez y trató de justificarse. Acusó a la mujer de haber arrojado una piedra contra uno de los rodados, lo que rompió una de las ventanillas.





