Del avión al dron: Flyin apuesta a la precisión para crecer en el campo puntano

Con base en Donovan, la empresa combina aplicaciones y siembra aérea con sistemas que automatizan el caudal y registran cada trabajo. Durante la 79° Expo Rural San Luis Maximiliano Cruceño, piloto y propietario de la firma, destacó la inversión en tecnología y la complementariedad entre aeronaves y drones para atender distintas necesidades de los productores.
12 de octubre de 2026
Flyin se presentó con un stand en la 79ª Expo Rural San Luis, donde recibió la visita del gobernador Claudio Poggi.

La agricultura aérea suma tecnología en San Luis. Desde su base en Donovan, Flyin Agroaéreos viene ampliando sus servicios con una apuesta que combina aviones, drones y herramientas digitales para mejorar la precisión de las aplicaciones y ofrecer a los productores información detallada sobre los trabajos realizados.

La empresa, de los hermanos Maximiliano e Ignacio Cruceño —ambos pilotos—, propone aplicaciones aéreas de insecticidas, herbicidas y fungicidas, además de siembra y reforestación aérea.

“La idea nace de tratar de cubrir con el servicio de un avión agroaplicador”, explicó Maximiliano Cruceño en diálogo con Todo Un País. Dentro de ese proyecto, la siembra aérea ocupa un lugar importante. Según señaló, es una práctica que viene creciendo y para la cual buscaron ofrecer una alternativa en la provincia.

La firma dispone de una pista propia y un hangar en Donovan, desde donde organiza sus operaciones. Esa base permite atender trabajos en San Luis y trasladar la aeronave a otros puntos del país, de acuerdo con la demanda. Su participación en encuentros del sector también forma parte de ese crecimiento. Flyin se presentó con un stand en la 79ª Expo Rural San Luis, donde recibió la visita del gobernador Claudio Poggi, quien conversó con Maximiliano Cruceño para conocer sus avances tecnológicos.

Uno de los principales cambios incorporados por la empresa es el uso de un banderillero satelital de última generación, desarrollado por la firma brasileña Travicar. Según Cruceño, su avión fue el primero de la Argentina en equiparse con un sistema de esa generación.

La herramienta permite automatizar tareas como la apertura y el cierre del equipo de aplicación y la regulación del caudal. De esa manera, el piloto puede concentrarse en la conducción de la aeronave mientras el sistema administra esos parámetros del trabajo.

El proceso comienza antes del despegue. A partir de la orden de trabajo, un técnico carga en una computadora el polígono del lote y delimita las áreas que deben tratarse. Esa información se envía al avión para organizar las pasadas y ejecutar la aplicación según los parámetros establecidos.

La regulación automática del caudal es otro de los aspectos que destacó Cruceño. Durante una pasada, la velocidad de la aeronave puede variar y modificar la cantidad de producto distribuida por superficie. El sistema ajusta el caudal en función de esos cambios, con el objetivo de mantener una dosis más homogénea.

Para la empresa, la inversión responde a una decisión sostenida de mejorar el servicio. “Es el resultado de mucho trabajo, pero sobre todo de hacer las cosas bien y apostar permanentemente a la inversión en tecnología”, expresó el piloto.

Un registro para cada trabajo

La incorporación de estas herramientas también permite documentar las aplicaciones. Al finalizar cada tarea, el sistema genera un informe con imágenes satelitales del recorrido de la aeronave, datos del caudal aplicado y métricas de desempeño. Ese registro se entrega al productor y, al mismo tiempo, sirve a la empresa para revisar el trabajo realizado y detectar oportunidades de mejora. Queremos que sepa exactamente qué se hizo, cómo se hizo y con qué nivel de precisión”, sostuvo Cruceño.

La trazabilidad constituye así uno de los ejes de la propuesta, ya que además de prestar el servicio, la firma busca aportar información que permita evaluar su ejecución.

El crecimiento de Flyin también incluye la incorporación de drones para pulverización y siembra aérea. Cruceño explicó que estos equipos complementan al avión, especialmente en lotes pequeños o sectores donde existen obstáculos que dificultan el ingreso de una aeronave.

La elección depende de las características de cada trabajo. Incluso, según indicó, la empresa ya realizó operaciones en las que avión y dron actuaron de manera coordinada dentro de un mismo lote.

A esa flexibilidad se suman las ventajas operativas que Cruceño atribuye a la aplicación aérea, como la posibilidad de intervenir sin pisar el cultivo y la capacidad de cubrir superficies amplias cuando las ventanas de trabajo son reducidas.

Desde Donovan, Flyin busca consolidar una propuesta que combina experiencia de vuelo, conocimiento agronómico e inversión tecnológica. Para sus socios, el desafío es acompañar las necesidades del campo puntano con servicios cada vez más precisos y con registros que permitan al productor conocer el resultado de cada intervención.

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