Los investigadores y hasta los inspectores de la Municipalidad de Villa Mercedes lo tenían identificado, localizado y cercado. Por eso el mediodía de este martes, al ver que su aprehensión era cuestión de tiempo y que, de un momento a otro, la Policía le caería en su domicilio, le incautaría su auto y lo trasladaría a la comisaría, Gonzalo Martín Suárez, decidió adelantarse por unos minutos a los hechos y ponerse a disposición de la Justicia. Una vez que lo hizo, el hombre de 33 años, sospechado de ser el conductor del Peugeot 2008 que la mañana del domingo embistió al motociclista Cristian Gil y se borró a toda prisa de la esquina del accidente, quedó formalmente detenido.
Al tiempo que Suárez se presentaba en la Fiscalía de Instrucción 1, a cargo del fiscal Maximiliano Bazla Cassina, un grupo de policías retiraba de una vivienda de Pueyrredón y Potosí el Peugeot que habría protagonizado el choque que dejó en terapia intensiva a la víctima de 22 años. En el lugar del procedimiento policial, como un testigo más, estaba Martín Fea, el abogado del sospechoso.
El letrado relató que aproximadamente a las 10 de la mañana su cliente lo llamó. Le contó, en resumidas cuentas, que los investigadores lo habían identificado como el conductor prófugo que buscaban desde el domingo y Fea le recomendó que, de manera urgente, se pusiera a derecho. El abogado también aclaró que, a partir de mañana (miércoles), su colega Gastón Yllera asumirá la defensa de Suárez, quien no pudo hacerlo este martes porque se encuentra de viaje.
Según trascendió, los investigadores dieron con el hombre el lunes, gracias a una imagen que captó un radar de «fotomulta» de la Municipalidad. El aparato, como realiza con todos los vehículos, registró el paso de un Peugeot 2008, color grafito, igual al que atropelló y abandonó a su suerte a Gil, en Pueyrredón y Chacabuco.
Esa fotografía que tomó la máquina fue suficiente para que seguidamente saltara a la vista la patente AH 506 QM, el nombre de la persona a cargo de tal coche y, por supuesto, la dirección asentada. Con toda esa información y el aval del juez de Garantías de turno, los efectivos se dirigieron al domicilio donde, a la postre, hallaron el auto.
Choque y abandono
El siniestro que podría costarle la vida a Gil sucedió a las 7:45, no muy lejos de la avenida 25 de Mayo. Una cámara de video privada captó el preciso instante en el que el automóvil impactó al motociclista. La colisión hizo que soltara la Yamaha YBR 125 y terminara estrellándose contra una de las veredas.
La víctima fue auxiliada por el personal médico de una ambulancia del Sempro y trasladada, de inmediato, al Policlínico Regional «Juan Domingo Perón». Los especialistas que examinaron al herido determinaron que la colisión le produjo una severa lesión pulmonar, un golpe en la cabeza y la fisura de una costilla.
A través de un completo parte, los médicos detallaron que no observaron “lesiones de gran magnitud”, como una fractura de cráneo o un hematoma, que requiera una intervención quirúrgica en la cabeza.
Destacaron, de todos modos, que la lesión más grave que sufrió fue un neumotórax. Dicha contusión genera la presencia de aire alrededor del pulmón y dificulta su correcta expansión. Por tal motivo le colocaron un drenaje, para “ayudar a evacuar el aire y permitir que el pulmón vuelva a expandirse adecuadamente”.
Aclararon que, si bien su estado demanda un constante seguimiento y vigilancia, pues fue un traumatismo importante, no hallaron nada que les haga pensar que pueda tratarse de “una situación irreversible”.
Dijeron que el paciente está estable y con el dolor bajo control. En adelante, lo mantendrán bajo observación, hasta que despierte. “Si continúa evolucionando y no surgen complicaciones, el objetivo sería retirarle los elementos de asistencia progresivamente y seguir con una evolución lo más normal posible”, consignaron.
