Por Fátima Farías
Argentina celebra cada 19 de enero al Trabajador Cervecero. La cerveza es una de las bebidas más consumidas en el mundo, y su producción genera cientos de puestos de trabajo en la región.
La provincia se destaca en el rubro de la cerveza artesanal y ha alcanzado un crecimiento trascendental en calidad y propuestas. La industria está afianzada y busca fortalecerse día a día. Productores locales conquistan paladares y el público indaga en sabores. Tol’ko Pivo y Cerveza Concarán son dos ejemplos de cómo perseguir un sueño puede transformar vidas.
Lorena Carrasco, sommelier de cerveza artesanal, habló de los inicios de Tol’ko Pivo. Contó que todo arrancó con un regalo de cumpleaños que le hicieron a Oscar ‘Russo’ Duvara, su pareja y quien hoy es el maestro cervecero y el encargado de la elaboración de las recetas.
Es un emprendimiento familiar integrado por ellos dos y sus dos hijos, Mateo y Santiago Duvara, el menor de la familia, quienes también se convirtieron en maestros cerveceros.
Lorena, además, se encarga de los aspectos relacionados a la difusión, comunicación y coordinación dentro del proyecto.
‘Russo’ ha sido siempre un aficionado a la cerveza, por ello, la familia buscó regalarle algo que tuviera que ver con esta pasión y encontraron un curso que se iba a dar en Merlo.
Ese fue el disparador para abordar la actividad como un hobby, iniciando una pequeña elaboración con una olla de 50 litros. Convidaron a sus cercanos y ver la respuesta positiva de amigos y conocidos los animó a ir por un proyecto mucho más sólido. Ya no sería solo un hobby: se visualizaron creando su propia marca.
“Hoy en día estamos cocinando en ollas de 500 litros. Por el momento, no tenemos un local propio, se nos hace difícil. Tenemos nuestra fábrica en el barrio Cerro de la Cruz y llevamos barriles para eventos, tales como cumpleaños, casamientos, juntadas de amigos. Donde deseen degustar una rica cerveza artesanal, allí estaremos. También el público puede acercarse con botellones o growler y los llenamos en nuestra fábrica”, contó la productora.
Lorena explicó que en San Luis son numerosísimos los trabajadores cerveceros y consideró que hay muy buena calidad de cerveza artesanal. La producción es de excelencia y, como cerveceros, es un desafío importante ser reconocidos. “Si bien tenemos apoyo del Gobierno, nos cuesta un poco salir a decir ‘somos productores’ y que nos tomen como tal. De a poquito vamos encontrando nuestro lugar como fabricantes”, refirió.
Casi como en la vida, Lorena considera que lo más importante en la fabricación de una cerveza es el tiempo. “Dejamos que todo tenga su tiempo, es un proceso que debe cumplirse. No es algo que se pueda cocinar y al otro día vender. Después de cocinar, se deja en descanso, para que macere y tome todos los sabores que buscamos”, explicó.
Y no es menor el asunto de cómo se llega a un buen sabor. “Las recetas se piensan siempre respetando el manual de estilo de cervezas. Se puede dar un toque personal. Usamos siempre productos naturales para eso”, dijo.
Actualmente la familia Tol’Ko Pivo trabaja en un proyecto de gran importancia: abrir su centro de expendio para que amigos, clientes y quienes ya conocen o quieran conocer su marca, tengan la facilidad de ir a un lugar donde poder apreciar su cerveza.

Un poco de tiempo libre y un hobby
Juan Carlos Codazzi es la cabeza de Cerveza Concarán, la marca que representa al Valle de Conlara. Él es ingeniero electrónico. Cuando volvió a su lugar natal se encontró con algo de tiempo libre por las tardes y empezó a pensar ideas para emprender. Si bien comenzó en 2015, como experiencia previa, en 2012 había hecho unas pruebas con un kit de insumos cibart. Ahí la cerveza artesanal estaba empezando a emerger y ese boom lo motivó a aprender, pero solo como hobby.
Cuando volvió a Concarán se dedicó de lleno a la tarea. El cambio de vida le hizo visualizar cómo sería crear su propia marca de cerveza artesanal.
Lo que más le gusta de su trabajo es poder ver cómo la gente disfruta de ese vaso de cerveza. “También me anima mucho que la gente de mi pueblo se sienta identificada y alegre de ver que hay un producto que los representa afuera. Que alguien de afuera diga ‘qué buena la cerveza de tu pueblo’ me hace poner contento”, aseguró.
Para Codazzi, lo más importante en el proceso de elaboración es la limpieza. “Creo que el 80% del trabajo del cervecero es limpiar, desinfectar. También, claro, controlar bien la temperatura, la fermentación, cada punto que hace al proceso de elaboración”, dijo.
Actualmente trabaja en la mejora del stock para esta época del año: “En verano falta y en invierno sobra. Estoy tratando de conseguir una cámara de frío para poder stockear un poquito más de cerveza”.
Codazzi es maestro cervecero pero, además, usa sus conocimientos como ingeniero para afinar la producción. Está en el proceso de crear todo el sistema de control de las temperaturas de los fermentadores.
Trabaja duro y tiene la visión de ir por más. “Soy de un pueblo chico, de 7.000 habitantes, y un desafío importante para el cervecero siempre es la plaza de venta. Me enfoco en moverme, salir a recorrer toda la provincia con un beer track (camión cervecero) bastante sencillo, donde puedo vender muchos litros. Trato de hacer que sea atractivo para darla a conocer”, contó. Ese es el desafío actual de Cerveza Concarán, llegar al mayor público posible.
Así es como, detrás de cada producción, hay un entramado de circunstancias que llevan a concretar proyectos. En estas dos historias pasión, un hobby y una actitud de búsqueda dieron vuelo a dos marcas que, con claridad y entrega, se abren paso en la industria cervecera.