El Centro de Deshabituación de La Toma entra en su etapa final y se prepara para su puesta en funcionamiento

La obra provincial avanza con las últimas instalaciones, terminaciones y trabajos de acondicionamiento del edificio central y el polideportivo. El complejo demandó una inversión superior a los $1.300 millones y estará destinado al tratamiento, la rehabilitación y el acompañamiento de personas con consumos problemáticos.
7 de agosto de 2026

La imagen de la obra comienza a cambiar de manera definitiva. En el Centro de Deshabituación del Consumo Problemático y Adicciones de La Toma, los grandes trabajos de construcción dejan paso a las terminaciones, las instalaciones y los detalles que permitirán preparar el complejo para su futura puesta en funcionamiento.

La obra, impulsada por el Gobierno de San Luis, atraviesa actualmente una etapa decisiva. De acuerdo con el último informe de la Dirección de Obras de Arquitectura y Viviendas, los trabajos se concentran en el edificio central y en el polideportivo, con avances en instalaciones eléctricas y de seguridad, sanitarios, carpinterías, pintura y distintos elementos de infraestructura.

En los sanitarios se lleva adelante la colocación de artefactos, mesadas de granito con bachas y griferías. Al mismo tiempo, las instalaciones eléctricas y los sistemas de seguridad ingresaron en su fase final, con el montaje de racks, detectores del sistema contra incendios, artefactos de iluminación interior y exterior y el armado de tableros.

También avanzan trabajos vinculados con la accesibilidad y la distribución interna del edificio. Se colocan protecciones de metal desplegado en las ventanas, se instala la baranda de la rampa de acceso y se ejecuta un muro divisor de Durlock junto con las puertas corredizas del Salón de Usos Múltiples (SUM).

En el polideportivo, en tanto, continúan las tareas de colocación de cielorrasos en los baños y las terminaciones generales del edificio.

Los últimos detalles antes de abrir las puertas

El ingreso principal también forma parte de esta última etapa. Los equipos trabajan en la instalación de portones y puertas, mientras avanzan simultáneamente las tareas de pintura interior y exterior tanto del edificio central como del polideportivo.

A estas intervenciones se suman ajustes constructivos, repasos y tareas de limpieza general. Son trabajos que pueden parecer menores frente a la magnitud de la construcción, pero que resultan fundamentales para dejar el complejo en condiciones para comenzar a funcionar.

El objetivo de la infraestructura es brindar un espacio específicamente concebido para el tratamiento, la rehabilitación y el acompañamiento de personas con consumos problemáticos. De esta manera, el proyecto busca incorporar a la red provincial un dispositivo especializado que permita fortalecer la atención integral y ampliar las posibilidades de abordaje de estas situaciones.

Una obra de más de $1.300 millones

La dimensión del proyecto también se refleja en la inversión realizada. Según la información oficial, completar los edificios que conforman el complejo demandó una inversión provincial superior a los $1.300 millones.

El establecimiento fue concebido como una infraestructura sanitaria estratégica, no solamente por sus características edilicias sino por la función que tendrá una vez habilitado: generar un ámbito específico para procesos de tratamiento y recuperación de personas atravesadas por consumos problemáticos.

Para La Toma, además, representa la incorporación de una infraestructura de características singulares dentro de la localidad y del departamento. Su puesta en funcionamiento permitirá sumar un nuevo dispositivo especializado a una problemática que requiere respuestas sanitarias, sociales y comunitarias sostenidas.

El avance actual marca, en ese sentido, un punto de inflexión. Después de las distintas etapas de construcción, instalaciones y equipamiento, el Centro de Deshabituación comienza a transitar el tramo que lo separa de su destino final: dejar de ser una obra en construcción para convertirse en un espacio destinado a la atención y recuperación.

Por ahora, los trabajadores concentran sus esfuerzos en esos últimos detalles. Pintura, puertas, instalaciones, sistemas de seguridad, sanitarios, terminaciones y limpieza forman parte de una cuenta regresiva que acerca a La Toma a la puesta en funcionamiento de una infraestructura largamente esperada.

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