El viernes, después de allanar el geriátrico de Justo Daract y arrestar a sus dueñas, el fiscal José Olguín dio a entender, de alguna manera, que haría caer sobre esas mujeres todo el peso de la ley. Comentó que la cantidad de imputaciones que podría caberles era bien vasta, puesto que había elementos que probaban que incurrieron en amenazas, privación ilegítima de la libertad, lesiones, estafa y hasta reducción a la servidumbre, entre otros delitos penales. Sin embargo al día siguiente, la tarde del sábado, ordenó la libertad de ambas. En una conferencia que dio este lunes, el representante del Ministerio Fiscal intentó explicarse. Dijo que las liberó porque básicamente todavía faltan pruebas en contra de las propietarias del asilo del horror.
El fiscal instructor de Villa Mercedes, José Olguín, reconoció que en la residencia, situada en calle Hipólito Yrigoyen, hallaron los trapos que las mujeres usaban a modo de cuerda para sujetar a los ancianos a las camas. Las telas todavía estaban amarradas a los muebles. Precisó también que en todo el lugar no encontraron mercadería, ni siquiera un saquito de té o pan, que diera cuenta de que los abuelos eran alimentados.
Como si fuera poco, señaló que para ese viernes, al parecer, en el geriátrico tenían planeado alimentar a los ocho ancianos con apenas tres milanesas, en la única comida que tendrían ese día: el almuerzo.
Olguín aclaró que, si bien tienen probado que las dueñas del asilo cometieron privación ilegítima de la libertad y amenazas, todavía les resta confirmar con evidencia que incurrieron en «abandono de persona». Dijo que los elementos probatorios que faltan al respecto surgirán de los informes y los registros que revelen que las víctimas jamás tuvieron un seguimiento médico.

No obstante adelantó que, durante la semana, las mujeres serán imputadas por alguno de esos delitos. «Esto no era solamente un geriátrico que funcionaba mal, sino que había un actuar delictivo, que era intencional porque esta mujer y su hija (las propietarias del asilo) estaban organizadas para que todo resultara así», explicó.
Por otro lado, no descartó que pudieran realizar averiguaciones respecto a los familiares de los damnificados. «Algunos familiares manifestaron que no iban al geriátrico, otros que sí, pero que no se dieron cuenta de lo que pasaba porque tenían que avisar antes de ir y cuando llegaban encontraban todo más o menos», comentó el fiscal instructor. Refirió que muchos de los parientes de los abuelos fueron engañados, porque las denunciadas les hablaban de que los ancianos habían sido vistos por sus médicos de cabecera cuando eso no era así.