El “Geriátrico del horror”: a un mes de la denuncia no hay detenidos en la causa

El 24 de enero, cuando la Policía allanó la residencia y rescató a ocho ancianos, dos de ellos fueron internados. Son las personas que fallecieron.
23 de febrero de 2025

Ya se cumplió exactamente un mes de la denuncia y posterior allanamiento de “Hogar luz de vida”, el geriátrico de Justo Daract, en el que hallaron sobradas pruebas de que sus residentes no eran alimentados, estaban deshidratados, era golpeados y hasta eran atados a las camas. Los policías rescataron de allí a ocho ancianos, dos de los cuales tuvieron que ser internados de inmediato.

Apenas unos días después, falleció uno de ellos y, al poco tiempo, murió otra abuela. La dueña del asilo y su hija estuvieron demoradas en una comisaría solo un día y fueron liberadas. Hasta el día de hoy ninguna de ellas fue citada a tribunales para que el fiscal las impute formalmente por alguno de los tantos delitos que podrían caberles por el maltrato al que habrían sometido a los residentes.

Shelia, la última empleada que tuvieron las dueñas del geriátrico y la joven que se animó a denunciarlas, perdió la esperanza en la Justicia. “Pensé que iba a ser todo diferente, pero no, resultó que terminó peor porque ella (su ex empleadora) anda paseando por las calles”, expresó. Hasta hoy ni siquiera la han llamado a declarar en los tribunales de Villa Mercedes, reveló. “Tengo bronca porque al final no se hizo nada”, remarcó.

La residencia del horror quedó al descubierto el jueves 23 de enero, cuando Sheila y otra ex empleada se acercaron a la Comisaría 18ª y denunciaron las condiciones inhumanas a las que eran sometidas las personas de avanzada edad que estaban en “Hogar luz de vida”. Según explicó el fiscal instructor de Villa Mercedes, José Olguín, se “hizo una rápida investigación”, confirmaron los maltratos y, de inmediato, ordenaron la requisa del lugar.

La mañana del día siguiente, el fiscal, la Policía y un grupo de profesionales médicos fueron hasta el asilo ubicado en avenida Hipólito Yrigoyen, entre calles San Martín y Rivadavia. El allanamiento duró siete horas. Apenas vieron a los efectivos ingresar a los dormitorios, algunos de los ancianos exclamaron por “agua y pan”. Estaban sedientos y hambrientos, dormían prácticamente desnudos a causa del calor, en una habitación con escasa ventilación.

«Hallamos una cama en la que todavía estaban los trapos que usaban como cuerda para atar a un hombre, y después encontramos otra cama con otros trapos así», detalló Olguín. Relató que los adultos mayores temian hablar porque las dueñas del geriátrico los habían amenazado con pegarles y hasta con hacerlos meter presos. A las pocas horas, salieron a la luz, los audios de WhatsApp en los que la propietaria de laa residencia le ordenaba a Sheila que golpeara a uno de los abuelos. A la par de esa prueba también fueron difundidas un par de fotos que mostraban cómo eran amarrados a las camas.

No te pierdas...