Las fiscales instructoras Gisela Milstein y Nayla Cabrera Muñoz, esta última especializada en tratar delitos de género, concluyeron de manera tajante que Yohana Pamela Escudero se quitó la vida por voluntad propia. Nadie la asesinó, ni tampoco la instigó a suicidarse. No vivir más fue una decisión que tomó por su cuenta y la llevó a cabo la tarde del 19 de enero pasado. Los testimonios, el análisis de cámaras de videos que siguieron el recorrido del auto de su marido y padre de sus dos hijos, la consulta a centros médicos y comisarías, el resultado de la autopsia y la extracción de contenido de los celulares de la mujer fallecida y su pareja, todo eso las condujo a un solo camino: confirmar que se mató de modo deliberado. Dijeron, en una extensa conferencia de prensa, que valoraron e investigaron todas las aristas y posibilidades y no quedó cabo suelto.
Pero los Escudero, sobre todo las cuatro hermanas y el hermano de Yohana, las desmintieron olímpicamente. Señalaron que, como siempre, no tomaron en serio sus palabras, ni ninguno de los elementos probatorios que intentaron presentar y que, sostienen, dan cuenta de que la mujer fue víctima no de la tristeza abrumadora y la oscuridad de los pensamientos que desencadenan un suicidio, sino que su autor tiene nombre y apellido y es su pareja, el hombre con el que convivió casi 20 años. Afirman que la hija más pequeña de Yohana, de tan solo cinco años, relató que el día de la muerte vio a su padre ahorcar a su madre.
El conocer la resolución de las fiscales la tarde del jueves, justo el día que tramitaban el cambio de abogado, las llevó a un momento de desesperación. A través de sus redes sociales convocaron a una manifestación la mañana del viernes, frente a los tribunales de Villa Mercedes. En el último de esos posteos llegaron al extremo de consultarles a los usuarios de Facebook e Instagram si querían que publicaran fotos del cadáver de su hermana. “¿Cómo pueden decir que el caso se cerró por falta de pruebas? ¡Que en la autopsia salió que mi hermana no estaba golpeada! Tenía un moretón en la frente, en la nariz y un punto en la pera, moretones en los brazos, en las piernas, las manos cerradas y los pies con signo de defensa. ¿¿Subo fotos del cuerpo de mi hermana??”, replicaron.

En contraposición, Milstein detalló que la forense Alba Pereira fue muy concluyente en el resultado de la necropsia. “Subió en tiempo y forma el informe de la autopsia, con su explicación”, remarcó la funcionaria, quien recordó que la médica también fue a la escena donde hallaron el cuerpo y tomó la temperatura del cadáver y la del ambiente. En tal reporte consignó que “solo presentaba marcas en su cuello, compatibles con la muerte por asfixia producto de un ahorcamiento, un tipo de surco ascendente”. Aclaró que, a una pregunta del anterior abogado de los Escudero, Vicente Cuesta, si eso pudo tratarse de un signo de estrangulamiento, confirmó que no.
“Las marcas son absolutamente diferentes, pero lo más importante es que tampoco presentaba lesiones defensivas. No había más que las del surco y en uno de sus brazos había tres marcas que son coincidentes con presiones digitales, tres de ellas tenían más de siete días de evolución y otras dos que llevaban más de veinticuatro horas”, dijo y señaló que todas las heridas que tenía fueron vitales, es decir, producidas cuando aún estaba con vida.
Muy puntillosa, Milstein precisó también que Pereira, cuando llegó a la casa de Yohana, notó que su piel “ya presentaba coloraciones que son propias del proceso de la muerte”, porque cada tipo de deceso lleva al organismo humano a una descomposición diferente. “Cuando la forense llegó ya poseía coloraciones en algunas partes de su rostro, las cuales se intensificaron con el paso de las horas y fueron observadas en la morgue”, subrayó la letrada e informó que de todo eso constan fotografías en el expediente. Argumentó que los cambios de color en algunas zonas de su cara estuvieron vinculadas a la asfixia, la falta de aire y el estancamiento de la sangre, pero “nunca fueron golpes”.
Afuera del edificio del Poder Judicial, en medio de una nueva protesta para que investiguen la hipótesis de un femicidio a manos de la pareja de Yohana, el nuevo abogado de la familia Escudero, Javier Quiroga, adelantó que apelarán la resolución de las fiscales, para que la causa sea desarchivada y sea analizada por un fiscal de juicio, ya sea Ernesto Lutens o Néstor Lucero. Al igual que sus clientes, criticó la no realización de la Cámara Gesell a los hijos de quien falleció, pues uno de ellos, la niña, tenía total disposición a relatar lo que vio el 19 de enero y, según él, lo dijo cuando los chicos eran examinados para establecer si estaban en condiciones de sobrellevar una audiencia.
“El papá mató a la mamá”, afirmó que reveló la criatura, graficando tal escena tomándose el cuello con las manos. Pero la menor de edad no pudo continuar su versión porque su hermano de 14 años la interrumpió. “¿Qué estás diciendo?”, le reclamó. Fue, entonces, cuando la psicóloga determinó que no podrían hacer las entrevistas. “La psicóloga tendría que haber seguido preguntado. Eso no se le puede escapar a la Cámara Gesell”, apuntó Quiroga.
Los Escudero ya comunicaron a través de sus redes sociales y los medios de comunicación que el miércoles, a partir de las 20, marcharán desde la Plaza San Martín hasta los tribunales de Villa Mercedes. Será una manifestación silenciosa, pero con el pedido de justicia más latente que nunca para que reabran la causa.